Un psicólogo sanjuanino explicó qué es la celotipia tras el crimen del exdocente de la UNSJ en Madrid
El asesinato del ingeniero sanjuanino Facundo Rico Castro en Madrid, presuntamente motivado por los celos obsesivos de un hombre que creía, sin pruebas, que mantenía una relación con su esposa, volvió a poner en debate la celotipia, un trastorno que puede llevar a conductas extremas.
Sobre este tema se expresó el psicólogo sanjuanino Raúl Ontiveros, quien analizó las características de este cuadro y advirtió sobre la importancia de detectar a tiempo las señales de una relación marcada por el control, la obsesión y la violencia.
Un crimen que conmocionó a España
Facundo Rico Castro, ingeniero de 37 años y exdocente de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), fue encontrado sin vida en su departamento del barrio Las Tablas, en Madrid. La investigación determinó que recibió 13 puñaladas y que el agresor habría utilizado gas pimienta para inmovilizarlo antes del ataque.
De acuerdo con la principal hipótesis de la Policía española, el autor del crimen era un hombre de 65 años que estaba convencido, aunque sin ningún tipo de evidencia, de que la víctima mantenía una relación sentimental con su esposa. Ambos coincidían únicamente en un gimnasio.
Las cámaras de seguridad registraron el ingreso del sospechoso al edificio el día del homicidio. Horas más tarde regresó a su domicilio, en la provincia de Ávila, donde posteriormente se quitó la vida. Con su fallecimiento, la investigación quedó prácticamente cerrada, aunque persisten interrogantes sobre los motivos y el desarrollo del hecho.
¿Qué es la celotipia?
Durante una entrevista, Ontiveros explicó que la celotipia es un trastorno en el que la persona desarrolla una convicción irracional de que su pareja le es infiel, aun cuando no exista ninguna prueba que respalde esa creencia.
El especialista señaló que quienes padecen este problema construyen una realidad basada en sospechas, interpretaciones erróneas e ideas obsesivas que terminan condicionando su comportamiento.
A diferencia de los celos ocasionales, considerados una emoción humana que puede aparecer en determinadas circunstancias, la celotipia implica una pérdida del sentido de la realidad y una necesidad permanente de controlar a la otra persona.
Premeditación y desborde emocional
El psicólogo también se refirió a la diferencia entre un crimen cometido bajo un estado de emoción violenta y otro que presenta signos de planificación.
Según explicó, cuando el agresor organiza previamente el ataque o utiliza elementos destinados a facilitar el hecho, existen indicios de premeditación que exceden el concepto jurídico de emoción violenta. No obstante, aclaró que la cantidad de heridas o la violencia desplegada durante un ataque también puede reflejar un fuerte descontrol emocional.
Las señales de una relación basada en el control
Ontiveros advirtió que la celotipia suele manifestarse a través de conductas que muchas veces se normalizan dentro de una relación. Entre ellas mencionó la necesidad constante de saber dónde está la pareja, revisar el teléfono celular, exigir contraseñas, controlar las redes sociales o limitar el contacto con familiares y amigos.
El profesional remarcó que estas actitudes no representan muestras de amor, sino expresiones de inseguridad y necesidad de dominio sobre el otro.
Además, explicó que este tipo de vínculos suele atravesar un ciclo repetitivo: episodios de celos o violencia, pedidos de disculpas, una aparente calma y, posteriormente, una nueva escalada de conflictos.
La importancia de pedir ayuda
Finalmente, Ontiveros sostuvo que la celotipia puede tratarse mediante un acompañamiento psicológico, siempre que quien la padece reconozca el problema y esté dispuesto a iniciar un proceso terapéutico.
Asimismo, destacó que las personas que viven relaciones marcadas por el control, la manipulación o la violencia psicológica también necesitan apoyo profesional para identificar esas conductas, fortalecer su autonomía y evitar que la situación se agrave.
El especialista concluyó que detectar a tiempo estos comportamientos y buscar ayuda puede ser clave para prevenir situaciones de extrema violencia como la ocurrida en Madrid.
