ALBARDON

Un cortometraje filmado en la Difunta Correa llegará a Canadá y sigue llevando el cine sanjuanino al mundo

Lo que comenzó como un proyecto independiente rodado entre los cerros de la Difunta Correa hoy continúa sumando reconocimiento internacional. “Volver a verte”, el cortometraje dirigido por el cineasta sanjuanino Román Ruberti, fue seleccionado para proyectarse en la Cinemateca de Vancouver, donde tendrá su estreno en Norteamérica tras haber participado recientemente en un festival de cine en Grecia.

La noticia representa un nuevo logro para una producción realizada íntegramente en San Juan, con actores no profesionales y vecinos de la comunidad de la Difunta Correa, una apuesta que buscó reflejar con autenticidad las historias y tradiciones de ese emblemático paraje.

“Estamos muy felices. Lo más emocionante es ver que la película empezó a recorrer su propio camino”, expresó Ruberti, quien actualmente se encuentra en Europa participando de distintas actividades vinculadas al cine.

Una historia local que encontró eco en otros países

El realizador reconoce que nunca imaginó que una historia tan ligada a la identidad sanjuanina pudiera despertar interés en públicos tan diversos. Sin embargo, sostiene que las emociones que atraviesan el relato trascienden cualquier frontera cultural.

La película narra la historia de Ramona, una niña de 12 años que, luego de atravesar una tragedia familiar, enfrenta una profunda crisis de fe. En ese recorrido personal aparecen el dolor, la esperanza y la búsqueda de respuestas, sentimientos que, según Ruberti, pueden ser comprendidos por cualquier espectador, más allá de conocer o no la tradición de la Difunta Correa.

“Es interesante descubrir que alguien puede no saber nada sobre nuestras costumbres y, aun así, sentirse identificado con la historia”, reflexionó.

Del interior del país a los festivales internacionales

El crecimiento del cortometraje también consolida la carrera del joven director, formado en la sede Cuyo de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), quien meses atrás fue elegido para integrar el Jurado Joven Mezcal del reconocido Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

Para Ruberti, el recorrido internacional de la película confirmó una idea que siempre defendió: el cine argentino también se construye desde las provincias, donde existen historias, paisajes y personajes con enorme potencial para conectar con audiencias de todo el mundo.

El aprendizaje detrás del viaje

Más allá de los reconocimientos, el director asegura que la experiencia le dejó importantes enseñanzas. Compartir funciones y encuentros con realizadores de distintos países le permitió descubrir que las dudas, los miedos y la incertidumbre forman parte del proceso creativo, sin importar la trayectoria de cada cineasta.

“Pensé que viajar me iba a dar respuestas y sucedió todo lo contrario. Entendí que convivir con la incertidumbre también es parte de hacer cine”, comentó.

Ruberti considera que dirigir una película implica mucho más que coordinar un rodaje. Para él, la clave está en generar confianza, escuchar al equipo y permitir que cada historia encuentre su propia forma de contarse.

Un cine con identidad sanjuanina

Esa mirada fue la que lo llevó a elegir la Difunta Correa como escenario y a trabajar junto a habitantes del lugar, dejando de lado grandes producciones para privilegiar la autenticidad del relato.

Mientras “Volver a verte” continúa su recorrido por festivales internacionales, el realizador ya trabaja en un nuevo proyecto que volverá a tener como escenario la región cuyana. La próxima historia estará centrada en un niño arriero que busca encontrar su lugar en un entorno de alta montaña que, poco a poco, comienza a transformarse.

Para Ruberti, el objetivo sigue siendo el mismo: contar historias nacidas en su tierra.

“El corto viaja para que yo pueda volver a filmar en mi lugar”, resume.

Con la proyección en Canadá, el cortometraje suma un nuevo destino a un recorrido que demuestra que las producciones surgidas desde el interior del país también pueden alcanzar escenarios internacionales cuando están construidas con identidad, sensibilidad y una mirada profundamente humana.

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