RELATOS | La cita en la Ruta 40, el camionero asesinado a cuchillazos y la mujer que terminó detenida al salir del baile
Una noche de marzo de 1989, una cita entre una pareja separada terminó en un crimen brutal. Oscar “El Pajarito” Bustos murió tras recibir siete puñaladas y Dominga Jácamo fue detenida horas después, cuando salía del Club Unión. Ella aseguró que actuó para defenderse. La Justicia no le creyó.
La noche del 19 de marzo de 1989 parecía comenzar como cualquier otra.
Pero una cita pactada entre dos personas que habían compartido años de convivencia terminaría convirtiéndose en uno de los casos policiales que quedaron grabados en la historia criminal de San Juan.
Oscar “El Pajarito” Bustos era camionero y tenía 28 años. Dominga Jácamo había sido su pareja durante varios años.
Llevaban aproximadamente un mes separados.
Él ya no quería regresar a la relación.
Ella, según declararon varios testigos, insistía en recuperar el vínculo.
Aquella noche acordaron encontrarse sobre la Ruta Nacional 40, a la altura de la parada de la Línea 49, entre calles 5 y 6, en Pocito.
Nadie podía imaginar cómo terminaría aquella reunión.
Una frase antes de salir
Horas antes del encuentro, Bustos había comentado a un conocido que esperaba que Dominga se presentara.
Ella también salió rumbo a la cita.
Pero llevaba algo que después se convertiría en una de las principales evidencias de la investigación: un cuchillo carnicero escondido entre sus prendas.
Según explicaría posteriormente, lo llevó porque tenía miedo de Bustos y quería contar con algo para defenderse si volvía a agredirla.
La relación entre ambos había sido conflictiva.
Después de aproximadamente cinco años de convivencia, la pareja se había separado y los problemas continuaron.
Esa noche volvieron a encontrarse.
Y todo terminó dentro de la cabina de un camión.
El camión que avanzaba haciendo zigzag
Bustos conducía un Ford F-900 utilizado para trabajar durante la temporada de cosecha.
Un camionero que circulaba por la zona observó algo extraño.
El vehículo avanzaba lentamente y haciendo zigzag.
Finalmente salió de la ruta y terminó detenido en una hondonada.
El testigo vio que una persona descendía del camión y escapaba.
Pocos segundos después, otra persona salió por el lado del conductor.
Era Bustos.
Caminó unos metros, llegó hasta la calzada y cayó desplomado.
Cuando llegaron los policías encontraron al hombre muerto.
Tenía siete heridas producidas con un arma blanca.
Una de ellas había alcanzado el corazón.
Primero pensaron en un robo
Durante los primeros momentos, los investigadores no sabían qué había ocurrido.
La escena podía hacer pensar en un asalto.
Pero esa hipótesis comenzó a perder fuerza rápidamente.
El propietario del camión llegó al lugar y reconoció a Bustos.
También confirmó que no faltaban elementos importantes del vehículo.
Entonces apareció otra posibilidad:
No había sido un robo. Había sido un crimen relacionado con la vida personal de la víctima.
Y un nombre comenzó a repetirse entre los investigadores.
Dominga Jácamo.
La mujer que había sido su pareja
Los investigadores descubrieron que Bustos y Jácamo habían mantenido una relación conflictiva.
El propietario del camión recordó incluso un episodio ocurrido semanas antes, cuando Dominga se presentó en el depósito, discutió con Bustos y terminó dañando el parabrisas del vehículo.
Un sobrino de la mujer, que además era amigo de Bustos, aportó un dato decisivo.
Sabía que aquella noche ambos tenían previsto encontrarse.
La investigación empezó a concentrarse sobre Jácamo.
Pero había un problema.
No estaba en su casa.
La encontraron en el Club Unión
Durante las primeras horas del lunes, los policías allanaron el domicilio de Dominga.
No la encontraron.
Su hermano informó que había salido junto a su hija y su yerno.
Habían ido al Club Unión.
Los investigadores se dirigieron entonces hacia el lugar.
La encontraron cuando intentaba retirarse.
Dominga fue detenida y trasladada a la Comisaría 6ª de Rawson junto con su hija y su yerno, quienes luego quedaron desvinculados del hecho.
La mujer sabía que la investigación había llegado hasta ella.
Y finalmente habló.
La confesión
En la dependencia policial, Dominga admitió haber atacado a Bustos.
Pero sostuvo que no había querido matarlo.
Según su versión, el encuentro comenzó con reproches.
Bustos estaba molesto porque supuestamente la habían visto la noche anterior en una bailanta con otro hombre.
La discusión aumentó.
Ella afirmó que él la tomó de los cabellos y comenzó a golpearla.
Fue entonces cuando sacó el cuchillo.
De acuerdo con su relato, Bustos logró quitárselo y comenzó un forcejeo.
Ella volvió a tomar el arma y comenzó a atacarlo.
No supo precisar cuántas veces lo había herido.
El camión terminó detenido a un costado de la ruta.
Ambos cayeron del vehículo y Dominga escapó.
Bustos quedó tendido sobre la Ruta 40.
Dos versiones completamente diferentes
La investigación comenzó a enfrentar dos relatos.
Por un lado, Jácamo sostenía que había actuado para defenderse de un hombre que la maltrataba.
Pero varios testigos describieron una situación diferente.
Personas cercanas a la pareja afirmaron que Bustos quería terminar definitivamente con la relación y que Dominga no aceptaba la separación.
Algunos hablaron de celos constantes, discusiones y episodios de violencia.
Uno de los testimonios más fuertes fue el de su propio yerno.
Según declaró, antes de salir hacia el encuentro Dominga había pronunciado una frase que después cobraría un significado estremecedor:
“El Pajarito va a ser mío y de nadie más”.
El cuchillo estaba enterrado
La investigación encontró más elementos que complicaron la situación de la mujer.
El cuchillo utilizado en el ataque y algunas prendas con manchas de sangre fueron encontrados enterrados en un pozo ubicado en el fondo de su vivienda.
Además, el examen médico determinó que Dominga tenía pequeñas heridas en las manos, compatibles con un forcejeo.
Pero no presentaba lesiones de mayor gravedad.
Bustos, en cambio, había recibido siete puntazos y uno de ellos había sido mortal.
El juicio
Dominga Jácamo fue juzgada en 1990.
Durante el proceso mantuvo su versión de que había actuado en medio de una pelea y que no tuvo intención de provocar la muerte.
Sin embargo, la Justicia consideró que las pruebas y los testimonios no permitían encuadrar el hecho como un homicidio cometido en legítima defensa.
El 2 de agosto de 1990, el juez Juan Carlos Peluc Noguera, del Segundo Juzgado Penal, condenó a Dominga Jácamo a nueve años de prisión por homicidio simple.
La mujer cumplió su condena en el Penal de Chimbas.
Con el tiempo recuperó su libertad y, según los registros citados en la investigación periodística original, no volvió a tener conflictos judiciales.
Una historia que quedó en la memoria policial
La Ruta 40 fue escenario aquella noche de una historia marcada por una relación conflictiva, una separación que ninguno de los dos parecía vivir de la misma manera y un encuentro que terminó con la muerte de un hombre.
Oscar “El Pajarito” Bustos salió aquella noche para encontrarse con su expareja.
Nunca regresó.
Dominga Jácamo llegó a esa cita con un cuchillo escondido y terminó enfrentando una investigación, un juicio y una condena.
Durante el proceso sostuvo hasta el final que había actuado para defenderse.
La Justicia determinó otra cosa.
Aquel 19 de marzo de 1989, la Ruta 40 quedó marcada por siete puñaladas, un camión abandonado y una historia de amor convertida en tragedia.
RELATOS | HISTORIAS DEL CRIMEN SANJUANINO
Fuente documental: sentencia del Segundo Juzgado Penal y archivos periodísticos de la época, según la reconstrucción publicada por Walter Vilca en Historias del Crimen.
