San Juan y Mendoza acuerdan trabajar juntas ante terremotos, crecientes y otras emergencias
Las provincias avanzan en un esquema de cooperación para responder de manera coordinada ante catástrofes naturales. El acuerdo contempla capacitación, intercambio de información y la posibilidad de disponer de recursos públicos y privados cuando una emergencia supere la capacidad de respuesta de una de las jurisdicciones.
San Juan y Mendoza comenzaron a fortalecer sus mecanismos de cooperación para estar mejor preparadas frente a una eventual emergencia de gran magnitud. Los gobiernos de ambas provincias firmaron un convenio de colaboración que busca establecer herramientas concretas para actuar de manera coordinada ante fenómenos naturales y otras situaciones que puedan poner en riesgo a la población.
La iniciativa parte de una situación que puede darse en cualquiera de las dos jurisdicciones: mientras una provincia concentra sus equipos y recursos en una zona afectada, la otra puede encontrarse en condiciones de colaborar con personal, maquinaria, transporte u otros elementos necesarios para atender la emergencia.
El objetivo es que esa asistencia no dependa de decisiones improvisadas tomadas en medio de una catástrofe, sino que existan previamente canales de comunicación, equipos capacitados y mecanismos de cooperación.
El secretario de Gobierno de San Juan, Emilio Achem, explicó que uno de los principales desafíos es contar con grupos preparados para intervenir de manera segura cuando sea necesario.
“El principal compromiso es tener los grupos de trabajo de emergencia activos, preparados, capacitados en el riesgo”, señaló el funcionario.
La preparación antes de la emergencia
El convenio pone el foco en la prevención y en la capacitación de quienes eventualmente tendrán que participar de un operativo.
San Juan se encuentra expuesta a diferentes tipos de fenómenos naturales, entre ellos terremotos, crecientes y determinados eventos meteorológicos. Algunas situaciones pueden ser anticipadas mediante sistemas de información y monitoreo, mientras que otras pueden presentarse de manera repentina.
Por eso, desde el Gobierno remarcaron la importancia de que quienes participen de las tareas de asistencia conozcan previamente los riesgos y sus propias capacidades de intervención.
Achem también advirtió sobre la necesidad de evitar acciones individuales que puedan terminar poniendo en peligro a quienes intentan ayudar.
“Necesitamos que ningún sanjuanino se sienta o piense que va a ser el héroe salvador de otros y ponga en riesgo su vida por no estar capacitado y no estar preparado para cumplir la actividad”, sostuvo.
La planificación no quedará limitada a los organismos provinciales. También se contempla la participación de los municipios, que pueden tener un rol fundamental durante una emergencia debido a su cercanía con las zonas afectadas.
También buscan sumar recursos del sector privado
Otro aspecto de la estrategia consiste en conocer de antemano con qué recursos cuenta el sector privado y cuáles podrían ser puestos a disposición ante una situación crítica.
En ese sentido, se busca identificar empresas que dispongan de maquinaria, colectivos y otros medios de transporte o equipamiento que puedan resultar necesarios durante una emergencia.
La intención es establecer previamente los contactos y determinar de qué manera podría colaborar cada empresa, para que ante una catástrofe exista una red de recursos disponible y no sea necesario comenzar a buscar equipamiento en ese mismo momento.
De esta manera, la capacidad de respuesta estatal podría complementarse con herramientas del sector privado cuando la magnitud del episodio lo requiera.
Intercambio de información entre las provincias
La cooperación regional ya comenzó a través de encuentros entre funcionarios de San Juan, Mendoza y San Luis, donde se trabaja sobre distintos aspectos vinculados con la prevención y la respuesta ante emergencias.
Uno de los puntos centrales es el intercambio de información meteorológica, además de las experiencias que cada provincia acumuló al enfrentar diferentes situaciones de emergencia.
Mendoza cuenta con antecedentes recientes relacionados con inundaciones y crecientes, experiencias que pueden ser utilizadas para mejorar la planificación y los protocolos de respuesta.
Pero el esquema planteado no apunta solamente a que San Juan pueda recibir asistencia. La cooperación también funcionaría en sentido inverso.
Una emergencia podría afectar con mayor intensidad a Mendoza mientras San Juan mantiene disponibles determinados recursos, o podría darse la situación contraria y ser la provincia vecina la que esté en condiciones de colaborar.
“Estamos combinando también fuerzas para ayudarnos mutuamente, porque por ahí puede ser que pegue en Mendoza y no en San Juan, nosotros tengamos que ayudar”, explicó Achem.
El desafío: transformar el acuerdo en protocolos concretos
El convenio representa un paso dentro de una estrategia de preparación que busca que las provincias puedan responder de manera coordinada ante situaciones que excedan sus capacidades habituales.
La intención es avanzar en equipos capacitados, información compartida, comunicación permanente y recursos previamente identificados, tanto del Estado como del sector privado.
De esta manera, ante un terremoto, una creciente o un fenómeno meteorológico de gran magnitud, San Juan y Mendoza podrían contar con una estructura de cooperación previamente acordada para brindar asistencia y reducir los tiempos de respuesta.
El desafío será ahora convertir ese entendimiento en procedimientos y protocolos concretos que permitan actuar rápidamente cuando una emergencia finalmente ocurra.
