RELATOS

RELATOS: El intento de robo que terminó con un ladrón muerto en Villa Morrone

En la madrugada del 19 de marzo de 2008, un violento episodio ocurrido en Villa Morrone, Chimbas, terminó con la muerte de uno de los presuntos asaltantes y una condena por exceso en la legítima defensa.

Todo ocurrió en el callejón Chatard, donde Gerardo Gabriel Cabrera, de 18 años, y Sebastián Rafael Diez, de 20, caminaban de regreso a sus casas luego de haber participado de un encuentro con amigos. Según quedó acreditado en la investigación judicial, fueron interceptados por Sebastián Antonio Agüero y José Ceferino Castillo, quienes intentaron robarles las zapatillas bajo amenazas con un cuchillo.

“Cheto, dame las cosas porque si no te mato”, fue la advertencia que lanzó uno de los delincuentes antes de exigir las pertenencias de las víctimas.

Lejos de entregar sus objetos, Cabrera decidió enfrentarse al atacante. Durante el forcejeo, Agüero perdió el cuchillo y la situación cambió por completo. El joven que era víctima del asalto tomó el arma y le asestó cuatro puñaladas a su agresor. Luego también hirió a Castillo con un puntazo en la espalda.

Agüero alcanzó a caminar unos metros, pero cayó en un descampado con graves heridas y murió pocos minutos después. La autopsia determinó que dos de las cuatro puñaladas fueron mortales, una en el tórax y otra en el abdomen.

La investigación

En un primer momento, Castillo intentó instalar que ambos habían sido víctimas de un robo cometido por Cabrera y Diez. Sin embargo, esa versión comenzó a derrumbarse rápidamente.

Los investigadores de la Comisaría 26ª y de la Brigada de Investigaciones reunieron testimonios y pruebas que indicaban que, en realidad, Agüero y Castillo habían sido quienes iniciaron el asalto. Además, ambos contaban con antecedentes delictivos y, según la causa, esa noche habían estado consumiendo bebidas alcohólicas junto a otros jóvenes en Villa Morrone.

Horas después del hecho, Cabrera se presentó voluntariamente ante la Policía y confesó haber apuñalado a Agüero, aunque aseguró que actuó para defender su vida. Su amigo Diez también fue detenido, pero posteriormente fue desvinculado de la causa.

El juicio

El debate oral se realizó en mayo de 2009 en la Sala III de la Cámara en lo Penal y Correccional. Los jueces concluyeron que Cabrera efectivamente había sido atacado durante un intento de robo y que actuó en defensa propia.

Sin embargo, también entendieron que su reacción fue excesiva. Consideraron que, una vez neutralizado el peligro, continuó agrediendo a su atacante de una forma desproporcionada al propinarle cuatro puñaladas.

Por ese motivo, el tribunal modificó la acusación original de homicidio simple y lo condenó por homicidio con exceso en la legítima defensa.

El 6 de mayo de 2009, Gerardo Gabriel Cabrera recibió una pena de tres años de prisión. Debido al tiempo que ya llevaba detenido en el Penal de Chimbas, quedó en condiciones de recuperar la libertad pocos meses después.

Un caso que quedó marcado como uno de los hechos policiales más recordados de Chimbas, donde un intento de robo terminó con un inesperado cambio de roles: el asaltante perdió la vida y quien se defendió terminó condenado por haber excedido los límites de la legítima defensa.

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