¡Pibes de oro! El Sub 21 de Instituto La Laja metió clasificación y desató la fiesta en Albardón
Con el corazón en la mano, barro en los botines y la mística intacta de los clubes de departamento, los juveniles de La Laja lograron el pase a la siguiente ronda. Un premio al esfuerzo a pulmón de un plantel que juega por el orgullo del barrio.
El fútbol de Albardón tiene ese no sé qué. No hacen falta millones, ni luces de neón, ni estadios europeos cuando lo que sobra es pertenencia, garra y amor por la camiseta. El último fin de semana, el Club Instituto La Laja volvió a demostrar de qué está hecho su semillero: la categoría Sub 21 selló una clasificación heroica que hizo vibrar a toda la comunidad.
La noticia, que corrió como reguero de pólvora en las redes sociales del club y entre las páginas de los hinchas, desató un desahogo unánime. No es para menos; en la Liga Albardón-Angaco nadie regala nada, y cada victoria se festeja el doble porque se construye en la semana, después de laburar o estudiar, entrenando con lo que hay, pero con el pecho inflado.
Las claves de un logro con identidad propia
El pase a la siguiente instancia de los pibes de La Laja no es casualidad, sino el resultado de tres pilares que definen la identidad de la institución:
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Sentido de pertenencia: Jugadores que nacieron en el barrio, que defienden la cancha donde jugaban de chicos y que conocen el valor de cada metro de tierra.
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El aguante de la familia: En estos torneos, la hinchada está compuesta por padres, tíos, abuelos y vecinos que arman la caravana, preparan las banderas y no dejan de alentar bajo el sol sanjuanino.
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La mística de La Laja: Un club que históricamente se caracterizó por no dar ninguna pelota por perdida y por hacerse fuerte ante las adversidades.
“¡¡Felicitaciones a los pibes del Sub 21 por su clasificación!! ¡Gracias por defender los colores que tanto amamos!”
Ese fue el grito de guerra que sintetizó el sentimiento de toda la barriada. Una frase corta que resume el alma del fútbol del interior sanjuanino: gratitud eterna para los pibes que se rompen el lomo en la cancha por los colores de sus amores. Ahora se viene lo más lindo, la etapa de definición, y en Villa La Laja ya se empieza a acunar la ilusión del campeonato. ¡Salud, clasificados!
