SAN LUIS. — Álvaro Biderman, un joven que se encuentra realizando una extensa travesía a caballo a lo largo y ancho de la Argentina, vivió un momento límite en una zona completamente aislada de la provincia de San Luis. Al borde de deshidratarse y con sus animales manifestando severos signos de agotamiento, el jinete halló auxilio en un lugar imprevisto: un santuario rutero dedicado a la Difunta Correa.
A través de un video difundido en sus redes sociales, Biderman relató la desesperante situación que atravesó luego de acumular decenas de kilómetros de marcha bajo condiciones adversas.

Una travesía al límite

El panorama comenzó a complicarse debido a las características del suelo y la fatiga acumulada de los equinos. Según explicó el protagonista:

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  • Falta de hidratación previa: Los caballos se habían negado a beber el día anterior debido a que el agua de la zona presentaba un alto contenido salitroso.

  • Exigencia física: Tras haber completado una marcha de 30 kilómetros, el joven inició una nueva jornada con el objetivo de cubrir otros 40 kilómetros.

  • Signos de alarma: Al alcanzar la mitad del trayecto planificado, los animales comenzaron a mostrar un notable decaimiento. “Hace 5 kilómetros los caballos vienen muy bajoneados. Empecé a buscar agua por todos lados”, detalló el jinete respecto a la desolada geografía puntana.

Ante la gravedad del escenario, Biderman optó por resguardar a los caballos a la sombra de unos árboles y avanzar a pie en busca de alguna vertiente o asistencia. Fue en ese instante cuando, tras caminar apenas 100 metros, divisó un altar popular a la vera del camino.

El “milagro” de las ofrendas

Fiel a la tradición que rinde culto a Deolinda Correa, el santuario se encontraba rodeado por centenares de envases plásticos cargados por los camioneros y viajeros que transitan las rutas del país.“Le pedí a mis ángeles que me hagan encontrar agua. Caminé 100 metros y está la Difunta Correa. Debe haber 400 litros de agua”. — Álvaro Biderman

El emocionante hallazgo le permitió al joven regresar de inmediato a buscar a sus compañeros de ruta para improvisar un bebedero en el lugar, logrando estabilizarlos antes de reanudar la marcha.
Cruzada por la equinoterapia

La travesía de Biderman tiene un trasfondo social y terapéutico. Su viaje fue concebido con el propósito de visibilizar los beneficios de la equinoterapia y para impulsar la sanción de una ley nacional que regule dicha actividad en territorio argentino.

Aunque el diseño original de su itinerario contemplaba unir la Argentina con la ciudad de Nueva York, diversos inconvenientes burocráticos surgidos en los pasos fronterizos con Bolivia lo obligaron a recalcular el rumbo. Lejos de abandonar la cabalgata, el joven decidió reorientar su marcha con destino hacia el sur del país, sumando en el camino esta particular vivencia que no tardó en volverse viral.