Omar Ochoa: “No quedar solo”, la clave que atraviesa a la política argentina rumbo a 2027
El consultor político Omar Ochoa analiza el escenario nacional y sostiene que tanto el Gobierno de Javier Milei como los distintos espacios políticos enfrentan una misma preocupación: evitar el aislamiento y construir mayorías de cara a las próximas elecciones.
Hay una frase que, según el análisis de Omar Ochoa, explica mejor que cualquier discurso el momento que atraviesa la política argentina, tanto en la Casa Rosada como en las provincias: nadie quiere quedar solo.
En su mirada sobre la actualidad política, el consultor pone el foco en la estrategia del Gobierno nacional, la situación económica, la inseguridad, el reclamo por Malvinas y la necesidad de construir consensos electorales de cara a 2027.
El presidente y una cadena nacional para el olvido
Para Ochoa, la cadena nacional encabezada por Javier Milei fue, principalmente, un intento de modificar la agenda que los medios venían marcando durante las últimas semanas.
Dos cuestiones se disputan actualmente el centro de la escena: el endeudamiento y la inseguridad.
El consultor considera que la importancia de ambos temas no es casual, ya que se transformaron en una expresión cotidiana y popular de un modelo económico que, según su análisis, comienza a mostrar sus costos.
La sociedad vota con el bolsillo y quienes administran la economía —el Presidente en el ámbito nacional y los gobernadores en las provincias— cargan con esa responsabilidad prácticamente en soledad.
En ese contexto, los reclamos salariales se multiplican cuando la economía se encuentra bajo presión. Para Ochoa, los anuncios que no abordan directamente la cuestión económica terminan siendo para el Gobierno una de las pocas alternativas disponibles: una manera de desviar la atención.
Malvinas como herramienta para recuperar la agenda
En ese escenario aparece la cuestión Malvinas.
Ochoa sostiene que se trata de un tema de enorme impacto emocional y de uno de los pocos asuntos capaces de movilizar a una sociedad que se encuentra fragmentada.
Además, señala que Malvinas también representa un tema que recientemente provocó un golpe para el propio Gobierno en el Congreso y que dejó consecuencias políticas.
Según su interpretación, el oficialismo tomó nota de ese nivel de movilización y decidió incorporarlo nuevamente a su agenda.
Sin embargo, plantea una advertencia: no hay que confundir un salvavidas con una solución.
Desde su perspectiva, Malvinas aparece como la tabla a la que se aferra un Gobierno cuando cuestiones como el endeudamiento y la inseguridad comenzaron a superar su capacidad para imponer los temas de discusión pública.
Las contradicciones alrededor de la soberanía
Ochoa también pone en duda la credibilidad que puede tener esta apelación a la cuestión Malvinas.
En particular, recuerda que el Presidente mostró en distintas oportunidades cierta admiración por Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante la Guerra de Malvinas, a quien responsabiliza por una herida imborrable para la Argentina a partir del ataque y hundimiento del crucero General Belgrano.
En ese marco, el consultor considera que pasar de esa admiración a expresar rechazo por los planes petroleros británicos, acompañando ese posicionamiento con anuncios vinculados a la “defensa de la soberanía” y con leyes que, según remarca, ya existían, genera más preguntas que certezas.
La bandera que volvió al centro de la escena
El reclamo por Malvinas, sostiene Ochoa, volvió a tomar fuerza con la bandera durante el Mundial.
Pero esa misma bandera también sirvió para poner límites a un alineamiento internacional que, desde su perspectiva, rompía con determinados valores que la sociedad argentina considera importantes.
Por eso, considera que Malvinas seguirá siendo un tema importante.
Sin embargo, advierte que la fuerza simbólica de esa bandera puede perder peso cuando es utilizada por un Gobierno que, en sus comienzos, hablaba de “kelpers” y no de invasores.
Para Ochoa, esa contradicción reduce el impacto que la cuestión Malvinas podría tener dentro de una estrategia política destinada a recuperar consenso.
La economía, el principal condicionante
Mientras la discusión política se mueve entre diferentes temas, la economía continúa siendo, para el consultor, la variable que condiciona cualquier aspiración de futuro.
Y no solamente la economía de la sociedad, sino también la del propio Gobierno.
Ochoa plantea que existe un Presidente con más del 50% de imagen negativa que necesita recurrir a una bandera histórica para intentar reconstruir consenso y recuperar la iniciativa en la agenda mediática.
Pero, antes que eso, considera que el Gobierno debe responder una pregunta central pensando en la próxima elección:
¿Cómo llegaremos a 2027? ¿Solo o con el apoyo de la sociedad?
Para el consultor político, la política argentina de 2026 ya se encuentra atravesada por la mirada puesta en las urnas del año próximo y por la necesidad de construir las mayorías electorales que permitan sostener los proyectos políticos.
Y esa construcción, tanto en los niveles superiores del poder como en los espacios territoriales, tiene para Ochoa una definición concreta:
No quedar solo.
