Nevada extraordinaria en San Juan: advierten sobre la necesidad imperiosa de guardar agua para los años secos
El ingeniero Luis Jiménez, director del Instituto del Agua de la UCCuyo, analizó el ciclo nival de 2026. Sostiene que la abundante nieve en cordillera no resuelve la sequía estructural y plantea un cambio radical de paradigma: pasar de la “cultura de la abundancia” a la “gestión de la escasez”.
La histórica acumulación de nieve registrada durante el invierno de 2026 en la cordillera sanjuanina generó un renovado optimismo sobre la disponibilidad hídrica para los próximos meses. Sin embargo, el especialista Luis Jiménez, profesor emérito y director del Instituto del Agua de la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo), advirtió que un ciclo nival favorable no modifica por sí solo las condiciones estructurales de una provincia árida como San Juan.
En el documento “De la cultura de la abundancia a la gestión de la escasez hídrica: reflexiones frente a un ciclo nival extraordinario en la cuenca del río San Juan”, Jiménez sostiene que la prioridad de las autoridades debe ser definir cómo administrar el recurso disponible para responder a los períodos de sequía que inevitablemente volverán.

DE LA CULTURA DE LA ABUNDANCIA A LA GESTIÓN DE LA ESCASEZ
El análisis del especialista remarca que durante el siglo XX la gestión hídrica estuvo enfocada en construir infraestructura para regular la oferta de agua. En el siglo XXI, el desafío pasa por administrar la demanda en función de los límites reales del sistema.
Jiménez enfatizó que los embalses y diques permiten regular el agua en el tiempo, pero no producen recurso nuevo. Por ello, propone cambiar la pregunta de cuánto volumen hay disponible para repartir y enfocarse en cuánto se puede utilizar hoy sin comprometer la seguridad hídrica de los próximos años.
Bajo este criterio, la distribución en épocas de mayor caudal debe tomar como referencia la demanda técnicamente eficiente de los cultivos. Todo volumen de agua que no resulte necesario para cubrir esa demanda eficiente debe preservarse como una reserva estratégica.
RECARGA DE ACUÍFEROS Y TENDENCIAS A LARGO PLAZO
Otro de los pilares del planteo es el aprovechamiento del agua subterránea. El director del Instituto del Agua remarca que la seguridad hídrica no debe medirse únicamente por la capacidad de los diques, sino también por el estado de los acuíferos, impulsando mecanismos para favorecer su recarga durante los ciclos de gran derrame.
Asimismo, el informe contempla los efectos del calentamiento global. Registros satelitales entre 2000 y 2016 demuestran una tendencia de reducción en la cobertura y duración del manto nival en los Andes centrales.
Frente a esta realidad de largo plazo, Jiménez concluye que el fenómeno de 2026 debe ser aprovechado para consolidar reservas, avanzar en la medición de consumos, aplicar tarifas progresivas e incentivar un uso eficiente en toda la sociedad.
