Marito Laurens explicó por qué bajó el precio del asado y cómo cambiaron los hábitos de compra de los argentinos
El carnicero e influencer Marito Laurens aseguró que la caída del consumo obligó a muchas carnicerías a ofrecer promociones y reducir los precios de algunos cortes tradicionales, especialmente el asado, con el objetivo de sostener las ventas durante una de las épocas más flojas del año.
En una entrevista, el comerciante de Ituzaingó explicó que las vacaciones de invierno suelen impactar en el movimiento del rubro, ya que muchas familias destinan parte de su presupuesto a actividades recreativas y reducen las compras de alimentos.
Según indicó, la escasa demanda también hizo que los valores de la carne se mantuvieran estables e, incluso, que algunos cortes bajaran de precio. “En esta época siempre aparece una merma en las ventas y tratamos de compensarla con ofertas para atraer clientes”, comentó.
Uno de los ejemplos más claros es el asado. Laurens señaló que actualmente lo comercializa a $16.000 el kilo, cuando considera que su precio debería rondar los $20.000. Explicó que la poca demanda para las reuniones al aire libre durante el invierno obliga a los comerciantes a resignar parte de la rentabilidad para evitar que la mercadería quede sin vender.
En contrapartida, sostuvo que los cortes utilizados para guisos y estofados registran una mayor salida debido a las bajas temperaturas, lo que incluso permite aplicar leves incrementos en esos productos.
El comerciante también remarcó que muchas carnicerías utilizan promociones como estrategia para atraer consumidores. En su caso, mencionó ofertas en pollo, como tres kilos de pata y muslo a un precio promocional, con la expectativa de que quienes ingresan al local terminen llevando otros productos.
Respecto al comportamiento de los clientes, afirmó que la mayoría compra únicamente lo necesario para el día y administra con mayor cuidado el presupuesto familiar. Además, observó que cada vez son más quienes reemplazan parte del consumo de carne vacuna por pollo o cerdo, alternativas que resultan más accesibles.
Laurens señaló que la milanesa, especialmente la de pollo, continúa siendo uno de los productos más elegidos por los consumidores debido a su relación entre precio y rendimiento.
Otro cambio que detectó es que los clientes dejaron de ser fieles a una única carnicería. En la actualidad comparan precios entre distintos comercios antes de realizar sus compras, lo que intensificó la competencia en el sector. En ese escenario, consideró que la atención al público y la calidad del producto son tan importantes como el precio para fidelizar compradores.
Los datos del sector reflejan esa tendencia. Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo de carne vacuna cayó hasta 47 kilos por habitante al año, uno de los niveles más bajos registrados. Al mismo tiempo, el abastecimiento interno disminuyó y las exportaciones crecieron, mientras que el precio de la carne aumentó por encima del pollo, ampliando la diferencia entre ambas opciones para los consumidores.
El carnicero e influencer Marito Laurens aseguró que la caída del consumo obligó a muchas carnicerías a ofrecer promociones y reducir los precios de algunos cortes tradicionales, especialmente el asado, con el objetivo de sostener las ventas durante una de las épocas más flojas del año.
En una entrevista, el comerciante de Ituzaingó explicó que las vacaciones de invierno suelen impactar en el movimiento del rubro, ya que muchas familias destinan parte de su presupuesto a actividades recreativas y reducen las compras de alimentos.
Según indicó, la escasa demanda también hizo que los valores de la carne se mantuvieran estables e, incluso, que algunos cortes bajaran de precio. “En esta época siempre aparece una merma en las ventas y tratamos de compensarla con ofertas para atraer clientes”, comentó.
Uno de los ejemplos más claros es el asado. Laurens señaló que actualmente lo comercializa a $16.000 el kilo, cuando considera que su precio debería rondar los $20.000. Explicó que la poca demanda para las reuniones al aire libre durante el invierno obliga a los comerciantes a resignar parte de la rentabilidad para evitar que la mercadería quede sin vender.
En contrapartida, sostuvo que los cortes utilizados para guisos y estofados registran una mayor salida debido a las bajas temperaturas, lo que incluso permite aplicar leves incrementos en esos productos.
El comerciante también remarcó que muchas carnicerías utilizan promociones como estrategia para atraer consumidores. En su caso, mencionó ofertas en pollo, como tres kilos de pata y muslo a un precio promocional, con la expectativa de que quienes ingresan al local terminen llevando otros productos.
Respecto al comportamiento de los clientes, afirmó que la mayoría compra únicamente lo necesario para el día y administra con mayor cuidado el presupuesto familiar. Además, observó que cada vez son más quienes reemplazan parte del consumo de carne vacuna por pollo o cerdo, alternativas que resultan más accesibles.
Laurens señaló que la milanesa, especialmente la de pollo, continúa siendo uno de los productos más elegidos por los consumidores debido a su relación entre precio y rendimiento.
Otro cambio que detectó es que los clientes dejaron de ser fieles a una única carnicería. En la actualidad comparan precios entre distintos comercios antes de realizar sus compras, lo que intensificó la competencia en el sector. En ese escenario, consideró que la atención al público y la calidad del producto son tan importantes como el precio para fidelizar compradores.
Los datos del sector reflejan esa tendencia. Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo de carne vacuna cayó hasta 47 kilos por habitante al año, uno de los niveles más bajos registrados. Al mismo tiempo, el abastecimiento interno disminuyó y las exportaciones crecieron, mientras que el precio de la carne aumentó por encima del pollo, ampliando la diferencia entre ambas opciones para los consumidores.
