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“Ha sido un gran susto”: el relato de la embajadora sanjuanina Sandra Pitta tras el terremoto de magnitud 7,7 en Panamá

La diplomática dialogó con medios periodísticos tras el potente movimiento sísmico que sacudió el país centroamericano este viernes. Recordó sus vivencias en los terremotos de San Juan de 1977 y de Chile de 2010 y confirmó que no hay argentinos afectados.

UN FUERTE SUSTO EN TERRITORIO CENTROAMERICANO

El potente terremoto de magnitud 7,7 que sacudió a Panamá este viernes generó momentos de profunda tensión, evacuaciones y alerta máxima en todo el país. En medio de la emergencia, la embajadora argentina en Panamá y oriunda de San Juan, Sandra Pitta, compartió su testimonio sobre cómo se vivió el fenómeno que catalogó como uno de los sismos más importantes que ha sufrido la nación centroamericana.

Pese a la magnitud del evento natural, la representante diplomática llevó tranquilidad al confirmar que no se registraron ciudadanos argentinos afectados ni víctimas fatales, señalando que los daños materiales más complejos se concentraron en el interior del país, mientras que la capital operó sin daños estructurales severos.

“VIVÍ EL TERREMOTO DEL ’77 Y EL DE CHILE: ESOS DOS FUERON PEORES”

Desde su perspectiva y marcada por sus raíces sanjuaninas, la embajadora pudo poner en perspectiva la magnitud del movimiento telúrico comparándolo con otros sismos históricos que marcaron su vida:

  • El terremoto de San Juan (1977): Al evocar el trágico sismo del 23 de noviembre de 1977, Pitta recordó que en aquella época la provincia aún no contaba con el nivel de desarrollo de construcciones sismorresistentes que posee en la actualidad, lo que multiplicó su devastador impacto.

  • El terremoto de Chile (2010): También trajo a la memoria el sismo del 27 de febrero de 2010 en el país vecino (magnitud 8,8), catalogándolo como un evento de mayor violencia física.

  • El sismo en Panamá: Al establecer la comparativa con estas experiencias extremas, la diplomática aseguró que aquellos dos antecedentes resultaron ser considerablemente “peores” que el registrado este viernes en tierras panameñas.

El relato de la embajadora volvió a conectar su actual labor diplomática con la memoria sísmica inalienable que caracteriza a los oriundos de una provincia históricamente expuesta a la fuerza de la tierra.

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