Femicidio en Barreal: la autopsia confirmó que la víctima estaba embarazada y hallaron una nota del acusado
El informe forense sobre el cuerpo de Camila Vecchiarello sumó un agravante decisivo a la causa contra Carlos Gonzalo Rivero. El imputado, aspirante a Gendarmería de 25 años, redactó un manuscrito pidiendo disculpas antes de intentar quitarse la vida.
REVELACIÓN FORENSE Y AGRAVANTE EN LA CAUSA
La investigación por el crimen de Camila Vecchiarello, ocurrido durante la madrugada del pasado domingo 13 de septiembre en la localidad calingastina de Barreal, sumó un elemento determinante para el proceso penal. Los resultados de la autopsia practicada al cuerpo de la víctima confirmaron que la joven se encontraba cursando un embarazo al momento de ser brutalmente ultimada. La novedad científica incrementa la gravedad de la imputación sobre el único detenido, su esposo Carlos Gonzalo Rivero (25), quien residía en la zona mientras completaba el curso de ingreso para incorporarse a la Gendarmería Nacional.

El expediente penal ya se encuentra formalmente en etapa de instrucción bajo la supervisión del Juez de Garantías, Federico Rodríguez. En tanto, la acusación es impulsada por un equipo de la UFI de Delitos Especiales encabezado por el fiscal Adolfo Díaz, junto a los ayudantes fiscales César Recio y Romina Mascarell. La defensa técnica del imputado quedó asignada al defensor oficial Marcelo Salinas Weber, mientras se recopilan los elementos periciales para consolidar la imputación por femicidio doblemente agravado.
LA EVIDENCIA CLAVE Y LA RECONSTRUCCIÓN DEL ATAQUE
Entre los elementos probatorios reunidos por los investigadores destaca un manuscrito secuestrado en la escena del hecho. Tras consumar el ataque, el imputado redactó una carta dirigida a su entorno cercano en la que dejó asentada la frase: “Ya sé que es tarde para pedir disculpas. A mi familia y a la de Camila”. Para la fiscalía, el documento constituye un indicio de autoría directa y evidencia la comprensión de la criminalidad del acto momentos antes de que el agresor intentara atentar contra su propia vida.
La reconstrucción cronológica establecida por los peritos indica que la pareja ingresó a su departamento a la medianoche del sábado. Una hora más tarde se desencadenó una violenta agresión física que culminó cuando el sospechoso utilizó dos armas blancas para infligir múltiples heridas a la víctima, entre ellas dos cortes profundos en la zona cervical que le provocaron la muerte por desangramiento a la 1:30 de la madrugada.

EL HALLAZGO DE LA ESCENA Y LA SITUACIÓN PROCESAL
El hecho permaneció oculto durante varias horas hasta la mañana del domingo, cuando Rivero envió mensajes con advertencias de suicidio a una expareja. La alerta derivó en la intervención de un allegado que se dirigió al inmueble acompañado por personal de Gendarmería. Tras obtener una copia de la llave con el propietario del complejo, el testigo ingresó al departamento filmando la secuencia con su teléfono móvil, hallando el cuerpo sin vida de la joven y al imputado sobre ella con heridas superficiales en las muñecas y maniobras de ahorcamiento frustradas.
Carlos Gonzalo Rivero fue asistido de urgencia y puesto de inmediato a disposición del fuero de Garantías. La causa avanza con la acumulación de peritajes psicológicos, análisis de la nota manuscrita y la incorporación formal del informe forense que acredita el estado de gestación de la víctima.

