El radiotelescopio de San Juan busca una salida: cambiará su nombre a FARO y proponen reducir la participación de China
El proyecto científico instalado en Barreal, Calingasta, lleva más de un año paralizado. La UNSJ presentó una nueva propuesta ante el Ministerio de Defensa que busca sumar socios internacionales, incorporar controles de seguridad y permitir que la construcción pueda continuar.
El futuro del radiotelescopio CART, ubicado en la zona de El Leoncito, en Calingasta, podría entrar en una etapa decisiva. La Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) presentó una nueva propuesta ante el Ministerio de Defensa de la Nación para intentar destrabar un proyecto que permanece paralizado desde hace más de un año.
La iniciativa plantea cambios en la administración, la participación internacional y los mecanismos de control del instrumento. Uno de los principales puntos es que dejaría de llamarse CART, sigla de China-Argentina Radio Telescope, para pasar a denominarse FARO, en homenaje a Félix Aguilar, fundador del histórico observatorio sanjuanino.
Según explicó Marcelo Segura, director del Observatorio Astronómico Félix Aguilar, el expediente fue presentado formalmente el 19 de octubre de 2026. La propuesta fue elaborada por el equipo sanjuanino como una alternativa para responder a las preocupaciones nacionales y buscar una salida que permita avanzar con la obra.
Una nueva etapa con participación internacional
El esquema original, basado principalmente en la cooperación entre Argentina y China, sería reemplazado por un consorcio internacional. La propuesta contempla incorporar instituciones científicas de España, Sudáfrica e Italia, que aportarían experiencia en distintas áreas de investigación.
Entre los posibles participantes se encuentran el Observatorio de Yebes, de España; especialistas sudafricanos vinculados con proyectos de radioastronomía, y la Agencia Espacial Italiana, con experiencia en geodesia.
La UNSJ también propone mantener la participación de China, el Gobierno de San Juan y la propia universidad. Sin embargo, la incorporación de los nuevos socios todavía debe avanzar mediante los acuerdos correspondientes.
China perdería parte del tiempo de observación
Uno de los puntos más sensibles de la renegociación es la distribución del tiempo de utilización del radiotelescopio. En el convenio original, China tenía asignado el 60% del tiempo de observación. La nueva propuesta busca reducir esa participación al 50% para permitir una mayor integración de otros socios científicos.
Segura reconoció que el planteo generó conversaciones complejas con la contraparte china, debido a que modifica condiciones previamente acordadas. La reducción propuesta todavía necesita ser aceptada y no constituye un acuerdo definitivo.
Controles para garantizar el uso científico
Otro eje central del proyecto es la incorporación de mecanismos de seguridad que permitan verificar que el radiotelescopio se utilice con fines científicos.
La preocupación está relacionada con el posible uso dual de este tipo de infraestructura, es decir, su eventual utilización para actividades diferentes de la investigación astronómica.
Para responder a esas inquietudes, la nueva propuesta contempla la creación de un grupo de seguridad con participación de organismos argentinos. El Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) tendría a su cargo verificar que las señales procesadas correspondan a fuentes naturales del universo y no a satélites artificiales.
Por su parte, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) intervendría en la inspección y auditoría de los registros de funcionamiento de la antena.
El sistema también prevé registrar los movimientos del instrumento para conocer hacia dónde apunta y qué objeto observa. Además, se plantea la supervisión general del Ministerio de Defensa y controles sobre el espectro radioeléctrico para detectar eventuales emisiones no previstas.
Segura señaló que el nuevo convenio amplía considerablemente el nivel de detalle respecto del documento original: pasó de siete a 30 páginas. No obstante, estos mecanismos forman parte de la propuesta presentada y todavía no están aprobados ni implementados.
Una antena con gran parte de la obra ejecutada
El radiotelescopio tiene cerca del 90% de su construcción ejecutada y representa uno de los proyectos científicos más ambiciosos de San Juan.
Durante la presentación, Jorge Castro, decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ, destacó que la iniciativa surgió del trabajo del equipo sanjuanino para ofrecer una alternativa concreta a las autoridades nacionales.
El académico consideró que el nuevo esquema puede ayudar a superar las objeciones que mantienen frenada la obra y sostuvo que la propuesta busca demostrar la voluntad de encontrar una solución.
La decisión ahora está en manos de Nación
La presentación formal del expediente ante el Ministerio de Defensa representa un paso administrativo importante para el proyecto. Hasta ahora, según explicó Segura, se habían realizado numerosas reuniones y gestiones, pero no existía una presentación formal de estas características.
Con la documentación ingresada, las autoridades nacionales deberán analizar la propuesta y definir si aceptan el nuevo esquema o presentan objeciones.
Por el momento, el cambio de nombre a FARO, la incorporación de nuevos socios y la reducción de la participación china son puntos de una iniciativa que todavía espera una respuesta oficial. La expectativa de la UNSJ es que esta alternativa permita reactivar la construcción y preservar el objetivo científico del radiotelescopio en territorio sanjuanino.
