El Niño pone en alerta a San Juan: advierten por tormentas fuertes durante el verano
Especialistas anticipan un escenario particular para los próximos meses, con mayor disponibilidad de agua y la posibilidad de tormentas intensas en distintas zonas de la provincia.
San Juan podría atravesar un verano marcado por un escenario climático poco habitual. La presencia del fenómeno El Niño, sumada al importante aporte hídrico previsto desde la Cordillera, genera atención entre especialistas por el posible comportamiento de las precipitaciones durante los próximos meses.
El climatólogo Germán Poblete advirtió sobre la necesidad de seguir de cerca la evolución del fenómeno y, especialmente, las tormentas que puedan desarrollarse en el territorio provincial.
Uno de los aspectos que genera preocupación es que las precipitaciones intensas podrían coincidir con un período de abundante disponibilidad de agua proveniente del deshielo cordillerano. Esto podría aumentar los caudales y exigir una planificación adecuada para administrar los excedentes.
Tormentas, granizo y crecientes: el otro desafío
Mientras el incremento del derrame de los ríos representa una noticia positiva para una provincia que viene atravesando períodos de escasez hídrica, las tormentas de verano pueden generar otro tipo de complicaciones.
La combinación de lluvias intensas, granizo, viento y posibles crecientes o aluviones puede convertirse en un factor de riesgo, particularmente cuando las precipitaciones se producen en poco tiempo y sobre sectores determinados.
De acuerdo con el especialista, durante noviembre, diciembre y enero podrían registrarse precipitaciones importantes asociadas al contexto climático que atraviesa la región.
Por este motivo, el monitoreo meteorológico y la preparación de los organismos encargados de la prevención aparecen como herramientas fundamentales para anticiparse a posibles episodios extremos.
Un fenómeno que requiere seguimiento
El Niño está relacionado con un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial y puede modificar los patrones climáticos en distintas regiones del planeta.
Poblete señaló que el actual episodio presenta características excepcionales y que su evolución debe ser observada de manera permanente para evaluar sus posibles efectos sobre San Juan.
La provincia, además, cuenta con una infraestructura de diques que permite regular parte de los caudales provenientes de la Cordillera. Sin embargo, el manejo del agua requiere planificación para evitar que un exceso de aportes genere dificultades en el sistema.
Los antecedentes que generan atención
Los registros históricos muestran que algunos episodios fuertes de El Niño coincidieron con importantes derrames en el río San Juan.
Entre los antecedentes mencionados aparecen los años 1941, 1980, 1987 y 1997, mientras que también existen registros históricos más antiguos.
En 1941 se registró un derrame cercano a los 5.100 hectómetros cúbicos, mientras que en 1987 alcanzó aproximadamente los 4.700 hectómetros cúbicos. En 1997, en tanto, se ubicó cerca de los 4.000 hectómetros cúbicos.
Estos antecedentes permiten dimensionar la importancia de seguir la evolución de las condiciones climáticas y del comportamiento de los ríos durante la próxima temporada.
Por ahora, el llamado de los especialistas es claro: mantener la vigilancia y fortalecer la prevención. El agua será un recurso valioso para San Juan, pero las tormentas intensas pueden transformar ese beneficio en un riesgo si no existe una adecuada preparación.
