SAN JUAN

El Niño en San Juan: Hidráulica advierte por casas construidas sobre cauces de ríos y mantiene bajos los diques ante posibles crecidas

El director de Hidráulica, José María Ginestar, explicó el operativo preventivo que lleva adelante la provincia ante el escenario climático. Advirtió sobre viviendas ubicadas en antiguos cauces, confirmó que las ripieras fueron notificadas y reconoció que será imposible recuperar completamente algunos ríos después de décadas de modificaciones. También explicó por qué buscan mantener bajos los embalses.

San Juan se prepara para un escenario climático que genera preocupación por las posibles crecidas de los ríos y las lluvias intensas asociadas al fenómeno El Niño. Mientras avanzan los trabajos de limpieza, encauzamiento y reparación de defensas, desde el Departamento de Hidráulica lanzaron una advertencia sobre las viviendas y urbanizaciones construidas en terrenos que históricamente pertenecían a los cauces naturales.

El director del organismo, José María Ginestar, explicó que la provincia trabaja junto con municipios y distintas áreas del Gobierno para reducir los riesgos. Sin embargo, reconoció que existen situaciones territoriales difíciles de resolver y que podrían generar complicaciones si aumenta considerablemente el caudal de los ríos.

“Si la gente está cerca de un río, probablemente si ese río se ve crecido tenga problemas”, advirtió el funcionario.

Casas sobre antiguos cauces: la advertencia de Hidráulica

Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue la ocupación de terrenos que históricamente formaban parte de los cauces de los ríos.

Ginestar señaló que existen barrios, countries, complejos habitacionales y propiedades construidas en sectores donde el agua podría volver a circular ante una crecida.

El funcionario puso especial énfasis en las responsabilidades municipales respecto al ordenamiento territorial y la protección de las zonas pobladas.

“Esos son lugares que en definitiva tienen mucho que ver ahí el municipio”, explicó.

Además, diferenció las competencias del organismo provincial: “Nosotros intervenimos en la parte agrícola y después todo lo que es poblacional depende de los municipios”.

También mencionó propiedades agrícolas y viviendas ubicadas aguas arriba, particularmente en zonas cercanas a Calingasta e Iglesia.

“Si le han ganado terreno al río, bueno, eso se vea afectado”, sostuvo.

Ripieras notificadas y una dificultad que lleva décadas

Otro de los temas abordados fue la actividad de las ripieras y las modificaciones que sufrieron los cauces por los movimientos de suelo.

Ginestar confirmó que las empresas fueron notificadas anticipadamente para que se contemplen las medidas preventivas frente a posibles crecidas.

Sin embargo, dejó una frase que expone la dimensión del problema:

“Hay 30, 40 años de movimiento de suelo que ni con todas las máquinas de San Juan podríamos acomodar el río a su cauce original”.

El funcionario adelantó que también habrá maquinaria trabajando sobre el río San Juan para retirar sedimentos acumulados debajo de los puentes y mejorar la circulación del agua.

Máquinas trabajando en los ríos y drenajes

El operativo contempla intervenciones en las dos principales cuencas de la provincia: los ríos San Juan y Jáchal.

Las tareas incluyen encauzamiento, limpieza y remediación de sectores comprometidos. También se realizan trabajos sobre los drenajes, con participación de los municipios, Hidráulica y distintas áreas viales.

Vialidad Provincial y Vialidad Nacional intervienen en sectores de defensas y cauces que atraviesan puentes, donde las obstrucciones podrían dificultar el escurrimiento.

Ginestar reconoció que no será posible eliminar completamente los riesgos, aunque aseguró que los trabajos pueden disminuir las consecuencias de una eventual crecida.

“Desgraciadamente no vamos a poder evitar al 100% los problemas, pero al mismo nivel de caudales que el año pasado, seguramente los daños serán menores”, afirmó.

La nieve acumulada complica las mediciones

Otro factor que sigue de cerca Hidráulica es la importante acumulación de nieve en la cordillera sanjuanina.

Las condiciones climáticas dificultan el acceso a las estaciones de medición y reducen las posibilidades de realizar relevamientos completos.

Según las estimaciones disponibles, la profundidad promedio supera ampliamente los dos metros. En determinados sectores se registran entre cuatro y cinco metros de nieve consolidada, mientras que en otras laderas la exposición al sol genera acumulaciones menores.

“Hay que ir a palear tres metros de nieve y no 30 centímetros como era antes”, graficó Ginestar.

Para acceder a determinados lugares, el organismo coordina tareas con baqueanos y empresas mineras.

Por el momento, las cifras son estimaciones y todavía no se cuenta con un relevamiento integral de toda la cordillera.

Por qué quieren mantener bajos los diques

La estrategia sobre los embalses es otro de los aspectos centrales del plan preventivo.

Ginestar explicó que el manejo de los niveles se analiza en reuniones permanentes del Consejo de Seguridad de Presas, donde participan Hidráulica, EPSE, Recursos Energéticos y OSSE.

La decisión actual es mantener los diques lo más bajos posible para disponer de capacidad de almacenamiento ante eventuales crecidas y nuevos aportes de agua provenientes de la cordillera.

“Lo que se evalúa en definitiva es por el momento mantener los embalses lo más bajo posible esperando las crecidas del río”, explicó.

La planificación contempla que, una vez superada la etapa de mayores aportes, se pueda avanzar con el almacenamiento del recurso.

La intención es llegar a marzo o abril con los embalses en condiciones de afrontar un nuevo calendario hídrico.

“Tratar de poner la última gota de los embalses más cerca de marzo, abril, para esperar un nuevo calendario hídrico con los embalses llenos”, detalló.

Una provincia que busca anticiparse, pero reconoce sus límites

Las declaraciones de Ginestar dejan planteado un escenario que combina importantes trabajos preventivos con dificultades estructurales acumuladas durante décadas.

La limpieza de cauces, las notificaciones a las ripieras, el control de los diques y la coordinación con los municipios forman parte de una estrategia para reducir los daños.

Pero también queda expuesto un problema que va más allá de las máquinas: la ocupación de terrenos cercanos a los ríos y la necesidad de ordenar el crecimiento urbano en sectores que podrían quedar comprometidos ante una crecida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *