SAN JUAN

Las carnicerías en San Juan, según un referente: más venta de molida, alerta por cierres y rentabilidad del 10%

El empresario cárnico Sebastián Parra advirtió sobre la caída del consumo de carne vacuna y el impacto en los comercios locales. Señaló un cambio de hábitos hacia cortes económicos, cierres de locales y márgenes de ganancia reducidos al mínimo.

Durante una entrevista con Estamos a Tiempo (programa de Tiempo Streaming), el empresario y referente del sector cárnico Sebastián Parra describió un escenario complejo para las carnicerías sanjuaninas, signado por la pérdida del poder adquisitivo, la fuerte competencia y un cambio radical en los hábitos de consumo. Según indicó, una eventual recuperación dependerá de un proceso a largo plazo vinculado al stock ganadero y a la mejora de los salarios.

“El mercado se está regulando solo. Ya no vemos una carnicería por cuadra como antes porque no alcanzan los consumidores para sostener todos los negocios”, sostuvo Parra.

Un consumo en caída histórica

Parra explicó que, aunque eventos como el Mundial o el Día del Amigo generaron picos de ventas de asado, se trataron de impulsos de fin de semana que no modifican la tendencia general del mercado.

El panorama del consumo vacuno atraviesa un momento crítico a nivel nacional e internacional:

  • Pérdida por habitante: Hace una década se consumían entre 65 y 70 kilos anuales por persona; hoy esa cifra cayó a 47 kilos.

  • Caída sostenida: El primer semestre de este año registró un retroceso interanual del 11%, profundizando la baja del 10% observada el año anterior.

Cambios de hábito: más carne molida y menos compras semanales

El deterioro de los ingresos reconfiguró la dinámica familiar al momento de comprar. Hoy se priorizan los cortes de menor valor y se redujo la frecuencia de visita a los locales.

  • El auge de la molida: Creció su demanda, impulsada además por el ingreso a la provincia de carne destinada específicamente a este producto en cajas, con un precio más accesible.

  • Menos frecuencia: “Antes había clientes que compraban un kilo de bifes o milanesas cada dos días. Hoy vienen una o dos veces por semana y llevan menos cantidad”, detalló el empresario.

  • El asado, relegado al fin de semana: Dejó de ser una compra habitual de días hábiles. En menos de un año, el kilo pasó de $7.000-$8.000 a situarse entre $15.000 y $16.000, por lo que organizar un asado familiar hoy roza los $100.000.

Cierre de locales y márgenes en mínimos históricos

La caída del volumen de ventas golpeó de lleno a la estructura comercial del rubro:

  • Cierre de comercios: Se estima que cerca del 20% de las carnicerías cerró en los últimos años (algunas se mudaron, cambiaron de firma o mutaron de proveedores).

  • Márgenes asfixiados: La competencia de precios redujo la rentabilidad. Un comercio que antes trabajaba con un margen del 30%, hoy opera con apenas un 10%, porcentaje que en muchos casos solo alcanza para cubrir costos fijos y postergar el cierre.

Stock ganadero y perspectivas a largo plazo

El empresario vinculó el contexto actual con la reducción del stock ganadero nacional acumulada en las últimas dos décadas. La menor oferta de hacienda fue un factor clave en la suba de precios al mostrador.

Si bien un eventual incremento en las exportaciones podría incentivar la producción bovina, Parra aclaró que la recomposición del rodeo demandará años. Asimismo, enfatizó que la vuelta del consumo local no responde a un cambio en los gustos de la gente, sino estrictamente a la necesidad de recuperar el poder adquisitivo de los salarios.

Por lo pronto, el referente concluyó que el panorama de corto plazo sigue siendo incierto y no avizora señales de reactivación inmediata para el sector cárnico en San Juan.

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