Doble tragedia familiar: el doloroso antecedente tras la muerte de la mujer atropellada en Rawson
la muerte de Cintia Ortega volvió a golpear a una familia sanjuanina que hace más de una década perdió a dos integrantes en otro siniestro vial. El sospechoso del hecho permanece detenido mientras los allegados exigenjen justicia.
La investigación por la trágica muerte de Cintia Johana Ortega (38), embestida y abandonada en el lateral de la Ruta 40, avanza con la detención de Jorge Gauna como principal sospechoso. Sin embargo, detrás del caso judicial aflora una conmovedora historia familiar signada por la pérdida y el reclamo de justicia.
El trágico hecho revivió en la familia un doloroso antecedente ocurrido hace más de once años. En la madrugada del 25 de diciembre de 2014, un violento choque en la esquina de Calle 5 y Lemos se cobró la vida de Jonathan Cofré y de su pequeño hijo Lautaro, de tan solo 4 años.
Ivana Cuello, madrina de Cintia y madre de Jonathan, recordó con angustia aquel episodio en diálogo con Canal 13: “Es una herida que nunca cerró porque sentimos que no hubo la respuesta judicial que esperábamos. Hoy tememos volver a atravesar lo mismo”.
El ataque y la fuga
El nuevo golpe ocurrió durante la madrugada del pasado domingo. Cintia caminaba junto a una amiga por el lateral este de la Ruta 40, a la altura de calle General Mosconi (Rawson), cuando fue embestida desde atrás por un Chevrolet Corsa Classic blanco. El conductor huyó del lugar sin prestarle auxilio.
Horas más tarde, el sospechoso, identificado como Jorge Gauna, se presentó ante Tribunales y quedó aprehendido. La UFI Delitos Especiales sostiene que el imputado habría intentado ocultar evidencia al reemplazar el espejo retrovisor derecho del vehículo, cuya pieza original había quedado tirada en la escena del crimen y fue clave para identificarlo.
Una vida de lucha y dedicación
La vida de Cintia estuvo atravesada por la adversidad desde temprana edad. Perdió a su padre a los 9 años y creció en un contexto de privaciones económicas.
Madre de siete hijos, dedicó su vida a la crianza de su numerosa familia, asumiendo sola esa responsabilidad con el apoyo de sus allegados. Entre sus mayores desafíos diarios estaba el cuidado de una de sus hijas, de 11 años, quien padece hidrocefalia y requiere atención constante.
Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer profundamente solidaria, de fe inquebrantable y con una fortaleza admirable ante las dificultades.
