De la jubilación a un desafío nacional: una sanjuanina creó un bombón de alcaucil y busca hacer historia
Silvia Martín dejó atrás su carrera como trabajadora social y encontró una nueva pasión en la bombonería. Su particular combinación de alcaucil, pistacho, limón y chocolate ya fue premiada en San Juan y ahora competirá por un reconocimiento a nivel nacional.
La jubilación marcó para Silvia Martín el comienzo de una etapa que jamás había imaginado. Después de décadas dedicada al Trabajo Social y de una extensa trayectoria en el Hospital Rawson, la sanjuanina decidió explorar una actividad completamente diferente.
Lo que comenzó como una manera de ocupar su tiempo libre terminó convirtiéndose en TEO Pastelería, un emprendimiento artesanal que hoy elabora chocolates, bombones, alfajores y otros productos.
Pero fue una creación particularmente original la que llevó su proyecto mucho más lejos: un bombón que combina alcaucil, pistacho, limón y chocolate, una propuesta con identidad sanjuanina que logró destacarse en concursos locales y ahora se prepara para competir a nivel nacional.

Una combinación poco habitual
La receta nació de la búsqueda de Silvia por utilizar productos vinculados con la producción y la identidad de San Juan.
El resultado fue una preparación que incorpora pistacho y alcaucil junto con limón, contenidos en una cobertura de chocolate.
La propuesta consiguió el primer puesto en un concurso realizado en Rawson y posteriormente tuvo una nueva participación destacada en Sabores de San Juan.
Esos resultados le permitieron avanzar hasta una instancia nacional, cuya etapa final está prevista para noviembre.
Para Silvia, llegar hasta esa instancia ya representa un reconocimiento al trabajo realizado. Su objetivo ahora será competir con su particular creación por el premio al mejor bombón de Argentina.

Una nueva vida después de la jubilación
Antes de dedicarse a la pastelería, Martín desarrolló durante gran parte de su vida su profesión como trabajadora social.
Su trayectoria estuvo especialmente vinculada al Hospital Rawson, donde acompañó a familias y pacientes que atravesaban distintas situaciones relacionadas con la salud.
Cuando decidió jubilarse, a los 62 años, comenzó una etapa que también significó un desafío personal.
Después de tantos años con horarios y responsabilidades laborales, se encontró con una gran cantidad de tiempo disponible y la necesidad de encontrar una nueva actividad que le diera sentido a esa etapa.
Fue allí cuando apareció la bombonería.
De un pasatiempo a un emprendimiento
El primer acercamiento de Silvia a la elaboración de bombones ocurrió durante la preparación de productos para el Día del Maestro del año pasado.
Al principio aprendió de manera autodidacta mediante videos y contenidos disponibles en redes sociales. Sin embargo, con el tiempo decidió capacitarse y profesionalizar lo que había comenzado casi como un juego.
Así nació TEO Pastelería, emprendimiento desde el cual actualmente produce distintos tipos de chocolates y productos de pastelería.
También incorporó opciones destinadas a personas con diabetes, ampliando la propuesta de su negocio.

Un proyecto que recién comienza
Más allá de la competencia nacional, Silvia tiene objetivos más amplios para su emprendimiento.
Su intención es que el proyecto pueda crecer, generar puestos de trabajo y convertirse en una fuente de oportunidades para otras personas.
Su historia también deja una enseñanza: la jubilación no necesariamente representa el final de una etapa activa, sino que puede convertirse en el punto de partida para descubrir nuevas pasiones y proyectos.
En su caso, ese nuevo camino comenzó con unos bombones preparados casi como un juego y terminó con una receta de alcaucil, pistacho y limón que ahora busca conquistar un reconocimiento a nivel nacional.
