SAN JUAN

“De contarlo a vivirlo hay mucha distancia”: un chacarero de Pocito contó cómo enfrentó el incendio que destruyó parte de su producción

Fabio Balmaceda fue uno de los damnificados por el incendio que afectó una zona de Alfonso XIII y Calle 11. Las llamas alcanzaron su vivienda, destruyeron herramientas y parte de la cosecha, mientras vecinos y familiares ayudaban a contener el avance del fuego.

El incendio que afectó a varias familias de Pocito durante el miércoles 26 de agosto dejó una escena de destrucción y pérdidas para quienes viven y trabajan en la zona rural. Entre los damnificados se encuentra Fabio Balmaceda, un chacarero que logró evitar que las llamas consumieran por completo su vivienda, aunque perdió parte de su producción y herramientas fundamentales para trabajar la finca.

El fuego comenzó en sectores de pastizales de la zona de calle Alfonso XIII, entre calles 11 y 12, y avanzó rápidamente favorecido por las fuertes ráfagas de viento Zonda. La propagación alcanzó viviendas, cultivos, vehículos y distintos elementos utilizados para las tareas agrícolas.

“De contarlo a vivirlo hay mucha distancia”, relató Balmaceda al recordar los momentos en los que tuvo que enfrentar las llamas junto a sus familiares y vecinos.

Las llamas llegaron hasta la vivienda

En medio del incendio, el fuego alcanzó una habitación de la casa de Balmaceda. El sector sufrió importantes daños y se perdieron una cama, un televisor y otras pertenencias.

La familia consiguió contener el avance antes de que las llamas afectaran el resto de la vivienda. Sin embargo, la situación fue especialmente compleja por la intensidad del humo y las condiciones en las que se desarrollaba el incendio.

A pocos metros, otros familiares y vecinos sufrieron pérdidas todavía mayores.

Daños en vehículos y herramientas de trabajo

El incendio también provocó importantes daños en los elementos utilizados para las tareas de la finca.

Según explicó Balmaceda, las llamas afectaron un Rastrojero, una camioneta, bicicletas y bombas destinadas al riego. Solamente estas últimas representarían una pérdida estimada en alrededor de 4 millones de pesos.

A esto se sumó la destrucción de parte de la cosecha, lo que representa un golpe económico para una familia cuya actividad depende directamente de la producción de la tierra.

Sin agua y con la ayuda de los vecinos

Uno de los momentos más difíciles se produjo cuando el suministro de agua potable quedó interrumpido mientras intentaban controlar el incendio.

Ante esa situación, familiares y vecinos comenzaron a colaborar llevando agua y utilizando camionetas para intentar frenar el avance de las llamas.

La solidaridad resultó fundamental para evitar que el fuego siguiera avanzando hacia las viviendas. Balmaceda destacó especialmente la colaboración de las personas de la zona, que se acercaron para ayudar durante la emergencia.

El humo y el calor también provocaron molestias físicas, principalmente en los ojos, aunque ninguno de los integrantes de la familia sufrió heridas de gravedad.

Ahora comienza la reconstrucción

Con el incendio ya controlado, los damnificados enfrentan ahora una nueva etapa: recuperar sus viviendas, herramientas y fuentes de producción.

Balmaceda contó que desde el municipio se comprometieron a colaborar con materiales para reparar los sectores afectados de su casa.

El incendio dejó un saldo de 20 familias afectadas y más de 70 personas damnificadas. Diez viviendas registraron pérdidas totales y otras diez sufrieron daños parciales.

Para quienes trabajan la tierra, el desafío será todavía mayor: además de reconstruir los espacios dañados, deberán afrontar la recuperación de una producción que quedó seriamente afectada por el fuego.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *