Como había anticipado El Eje, Tía Maruca cerró definitivamente su fábrica en Albardón
Lo que durante los últimos meses había generado preocupación entre los trabajadores finalmente se confirmó: Tía Maruca cerró de manera definitiva su histórica planta de producción ubicada en Albardón.
La reconocida empresa alimenticia paralizó completamente las actividades en el establecimiento sanjuanino, poniendo fin a una extensa etapa de producción y dejando a decenas de trabajadores y familias frente a un escenario de incertidumbre laboral.
Desde El Eje San Juan se había advertido previamente sobre la situación que atravesaba la fábrica y las dificultades que enfrentaba para sostener su actividad. Finalmente, la crisis económica, la reducción del nivel de producción y el incremento de los costos terminaron llevando a la empresa a tomar la decisión de cerrar sus puertas.
Una planta que fue clave para la industria de Albardón
La historia de Tía Maruca comenzó en 1998, bajo un esquema de elaboración artesanal y administración familiar. Con el paso de los años, la firma logró expandirse y convertirse en una marca reconocida dentro de la industria alimenticia.
Uno de los momentos más importantes de su crecimiento se produjo en 2017, cuando la empresa adquirió las instalaciones de la ex Dilexis. Esa operación permitió ampliar considerablemente su capacidad productiva y convirtió a la planta de Albardón en uno de los establecimientos importantes de la compañía.
En su momento de mayor actividad, el complejo llegó a contar con más de 300 trabajadores directos, generando un importante movimiento económico y laboral para Albardón y la provincia.
Una caída progresiva de la actividad
El cierre definitivo se produjo después de varios meses en los que la fábrica había reducido considerablemente su ritmo de producción.
El establecimiento funcionaba por debajo de su capacidad instalada debido a una combinación de menor demanda y mayores costos operativos. Durante ese período se intentaron sostener las actividades mediante modificaciones en los turnos y una reestructuración del esquema de producción.
Sin embargo, la empresa finalmente consideró inviable mantener la continuidad del complejo fabril y decidió detener definitivamente sus operaciones.
Incertidumbre entre los trabajadores
El cierre genera ahora preocupación entre los empleados afectados, mientras se abre una etapa vinculada a las condiciones de desvinculación y las correspondientes indemnizaciones.
Para Albardón, la noticia representa además la pérdida de una de sus plantas industriales más reconocidas y de una fuente de empleo que durante años tuvo un peso significativo en la economía local.
Lo ocurrido con Tía Maruca vuelve a poner en el centro de la discusión la situación de la industria y el impacto que la caída de la actividad económica tiene sobre el empleo en San Juan.
El cierre de la planta ya no es una posibilidad: es una realidad que afecta directamente a decenas de familias de Albardón.
