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Casi uno de cada dos padres comparte fotos de sus hijos en redes sin conocer los riesgos, según un estudio

 

Publicar imágenes de los hijos en redes sociales se convirtió en una práctica cotidiana para muchas familias. Fotos de cumpleaños, vacaciones, actos escolares o momentos especiales suelen aparecer a diario en plataformas como Instagram, Facebook o WhatsApp. Sin embargo, detrás de esa costumbre existe un fenómeno conocido como sharenting, que puede comprometer la privacidad y la seguridad de los menores.

De acuerdo con un estudio realizado por la empresa de ciberseguridad Kaspersky, el 47% de los padres y madres admite publicar fotografías de sus hijos en internet sin conocer plenamente las consecuencias que esto puede generar. Estas publicaciones crean una huella digital desde edades muy tempranas, incluso antes de que los niños puedan decidir qué información desean compartir sobre su vida.

Aunque la mayoría de los adultos reconoce los riesgos, la práctica continúa siendo frecuente. El relevamiento indica que el 86,7% teme que las imágenes puedan llegar a personas desconocidas y más de la mitad considera que exponerlas en redes sociales implica un peligro. Aun así, el 55,5% publica fotografías donde el rostro de los menores se ve claramente, mientras que solo el 44,5% toma medidas para ocultar su identidad mediante desenfoques, pixelado o encuadres que evitan mostrar la cara.

¿Qué significa sharenting?

El término surge de la combinación de las palabras inglesas share (compartir) y parenting (crianza). Hace referencia al hábito de padres, madres o tutores de difundir imágenes, videos e información personal de niños y adolescentes a través de internet.

La investigación señala que la mayor cantidad de publicaciones ocurre durante los primeros años de vida. El 38,1% de las imágenes compartidas corresponde a niños de entre 3 y 7 años, mientras que el 27,2% pertenece a menores de hasta 3 años. En conjunto, casi dos tercios del contenido publicado involucra a chicos en su primera infancia.

Las razones principales para hacerlo son compartir momentos familiares con amigos y seres queridos (48,5%), conservar recuerdos importantes (32,1%) o mantener el contacto con familiares que viven lejos (12,5%).

En cuanto a las plataformas más utilizadas, WhatsApp ocupa el primer lugar con el 48,9% de las publicaciones, seguido por Facebook (24,5%) e Instagram (22,8%). X y TikTok registran porcentajes mucho menores.

Los peligros de compartir fotos de menores

Una imagen puede contener mucha más información de la que parece a simple vista. Uniformes escolares, nombres de instituciones, ubicaciones, horarios o detalles del hogar pueden servir para identificar rutinas y datos personales del menor.

Especialistas en ciberseguridad advierten que esa información podría ser utilizada por delincuentes para realizar estafas, robos, extorsiones o incluso facilitar situaciones de acoso y grooming.

Además, una vez que una fotografía se publica en internet, resulta muy difícil controlar su circulación. Puede descargarse, reenviarse, modificarse o reutilizarse en otros sitios sin autorización, incluso aunque la publicación original sea eliminada.

Otro de los riesgos actuales es el uso de inteligencia artificial para crear imágenes manipuladas o deepfakes, donde las fotografías de niños pueden ser alteradas e incorporadas en contenidos falsos o de carácter abusivo.

Entre las principales amenazas asociadas al sharenting también se encuentran:

  • Robo o suplantación de identidad.
  • Grooming y explotación infantil.
  • Ciberacoso entre compañeros.
  • Uso no autorizado de las imágenes con fines comerciales.
  • Daños a la privacidad y a la reputación futura del menor.
  • Conflictos legales relacionados con el derecho a la propia imagen.

Recomendaciones para proteger la privacidad de los niños

Los especialistas aconsejan adoptar medidas preventivas antes de publicar fotografías de menores en internet. Entre ellas se destacan:

  • Configurar las redes sociales con el máximo nivel de privacidad.
  • Compartir contenido únicamente con personas de confianza.
  • Revisar periódicamente quiénes pueden acceder a las publicaciones.
  • Evitar mostrar el rostro del menor cuando la cuenta sea pública.
  • Eliminar o difuminar datos que permitan identificar escuelas, domicilios o lugares habituales.
  • Revisar cuidadosamente el fondo de cada imagen para evitar revelar información sensible.
  • No publicar ubicaciones en tiempo real ni detalles sobre las actividades diarias de los niños.

Aunque compartir momentos familiares puede parecer inofensivo, los expertos recuerdan que cada publicación contribuye a construir la identidad digital de un menor. Por eso, antes de subir una imagen a internet, recomiendan evaluar si realmente es necesario hacerlo y considerar el impacto que esa exposición podría tener en el futuro.

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