Carlos Heredia, el vallisto que se fue para formarse y volvió a su tierra para ayudar a los demás
A dos semanas del trágico accidente aéreo ocurrido en Ischigualasto, que dejó siete personas fallecidas, la figura de Carlos Heredia sigue presente en Valle Fértil. El director de Protección Civil de San Juan no es recordado solamente por su trayectoria profesional, sino también por el hombre que fue para su comunidad.
Heredia había nacido en Astica y pasó gran parte de su infancia en San Agustín. Aunque su carrera lo llevó a alejarse de su pueblo y a capacitarse en distintos lugares del país y del mundo, nunca perdió el vínculo con sus raíces.
En Valle Fértil todavía lo recuerdan como el chico que jugaba a la pelota en las calles del barrio, el joven que estudiaba para progresar y, con el paso de los años, el profesional que dedicó su vida a proteger y ayudar a otras personas.
Su hermano Nelson fue quien reconstruyó parte de su historia. Aún atravesado por el dolor de la pérdida, decidió hablar sobre Carlos como una manera de homenajearlo y mantener vivo su recuerdo.
Una infancia en Valle Fértil
Carlos era hijo de Marcelo Heredia, oriundo de Albardón, y de Lucinda Ramona, nacida en Astica. La pareja formó una familia de cuatro hijos: Marcelo, Nelson, Carlos y José.
En 1982, la familia recibió una vivienda en San Agustín y se instaló allí. Carlos tenía entonces 11 años. Junto a sus hermanos cursó la primaria en la escuela Provincia de Formosa y posteriormente continuó sus estudios en el Colegio Superior N° 1 Fuerza Aérea Argentina.
Pero gran parte de su infancia transcurrió lejos de las aulas. Como muchos niños de la localidad, pasaba sus días jugando a la pelota y compartiendo con vecinos y amigos.
Nilda, una vecina que vivía a pocas casas de su familia, también guarda recuerdos de aquella época. Incluso llegó a darle clases particulares de Geografía para ayudarlo con sus estudios. Lo describió como una persona humilde y respetuosa, cualidades que, según quienes lo conocieron, mantuvo durante toda su vida.

Una carrera dedicada a las emergencias
Con el tiempo, Carlos tomó la decisión de dejar Valle Fértil para instalarse en Capital y comenzar su formación en el Instituto de la Policía de San Juan. Allí se recibió de oficial y posteriormente ingresó al Cuerpo de Bomberos, siguiendo los pasos de su hermano mayor.
Su trayectoria dentro de la fuerza fue creciendo progresivamente. Se desempeñó como bombero, trabajó bajo las órdenes de Marcelo y, años más tarde, llegó a ocupar la jefatura del cuerpo.
Después de retirarse con el grado de comisario general, continuó vinculado al ámbito de las emergencias. Durante la gestión de Sergio Uñac fue designado director de Protección Civil y posteriormente continuó en ese cargo durante el gobierno de Marcelo Orrego.
La formación permanente fue uno de los pilares de su carrera. Carlos realizó capacitaciones en países como Suiza, Escocia, Estados Unidos, Canadá, Colombia y Perú.
Todo ese conocimiento, según recordó su hermano, tenía un objetivo claro: compartirlo. Nelson destacó que Carlos siempre buscaba transmitir lo aprendido y formar a nuevas generaciones vinculadas a la seguridad y las emergencias.

El recuerdo de quienes lo conocieron
Durante su despedida, la familia pudo comprobar hasta qué punto había marcado la vida de otras personas. Nelson contó que al velatorio asistieron numerosos vecinos, colegas y antiguos alumnos que llegaron para despedirlo.
Muchos habían sido sus estudiantes en instituciones como el Instituto Cervantes, la Universidad Católica de Cuyo y la Universidad Nacional de San Juan.
Para su hermano, esas muestras de afecto confirmaron algo que ya conocía: Carlos había construido vínculos a lo largo de toda su trayectoria y había ayudado a numerosas personas sin esperar nada a cambio.

El último viaje a su tierra
El 29 de julio, Carlos volvió a sobrevolar una zona que siempre consideró parte fundamental de su identidad. Esta vez lo hizo por razones laborales.
Viajaba junto a otras seis personas en un helicóptero que atravesaba Ischigualasto rumbo a La Rioja, donde el grupo debía participar de tareas relacionadas con el combate de un incendio forestal.
El helicóptero sufrió el accidente y los siete ocupantes perdieron la vida.
Carlos murió mientras cumplía una tarea relacionada con aquello a lo que había dedicado décadas: capacitarse, colaborar y proteger a los demás.
En una de sus últimas expresiones sobre Valle Fértil había dejado claro el vínculo que mantenía con su lugar de origen. Había nacido en Astica y consideraba que sus mejores recuerdos estaban en el Valle.
Por eso, a dos semanas de la tragedia, su comunidad lo recuerda más allá del uniforme y de los cargos que ocupó. Para los vallistos, Carlos Heredia fue también aquel niño que creció entre sus calles, se fue para formarse y recorrió el país y el mundo para adquirir conocimientos que luego puso al servicio de los demás.

