Caña con ruda: el ritual del 1° de agosto para ahuyentar los males y rendir culto a la Pachamama
Con la llegada del 1° de agosto, se renueva en todo el país una de las costumbres más antiguas y populares de la región: el ritual de tomar caña con ruda en ayunas. Una tradición que combina medicina ancestral, veneración a la Pachamama y la promesa colectiva de alejar las enfermedades y atraer la buena fortuna para lo que resta del año.
La práctica, extendida a lo largo de varias generaciones, marca el inicio del mes de la Madre Tierra y reúne a miles de personas que respetan a rajatabla los tres sorbos matutinos para “espantar los males”.
El origen de una tradición centenaria
Las raíces de este rito se remontan a los pueblos originarios de la región del Litoral, particularmente la comunidad guaraní. Históricamente, el mes de agosto se asociaba con un período de fríos intensos, heladas y escasez de lluvias, lo que provocaba un pico de enfermedades y pérdidas en los cultivos y el ganado. De allí proviene el conocido refrán popular que advertía sobre las dificultades de atravesar esta época del año.
Para combatir los males estacionales, los antiguos pobladores preparaban brebajes con hierbas medicinales. Con la llegada de los colonizadores, la receta sumó la caña de azúcar y la ruda macho (planta originaria de Europa a la que se le atribuían propiedades curativas y protectoras), dando origen a la bebida que hoy conocemos.
Paso a paso: cómo se realiza el ritual
El rito principal dicta que la bebida debe consumirse al levantarse, en ayunas y preferentemente en tres sorbos consecutivos. No obstante, algunas costumbres locales sugieren tomar siete tragos o hacerlo de un solo impulso.
Un paso fundamental dentro del ritual es el agradecimiento a la Madre Tierra: antes o después de ingerir la bebida, se debe volcar un chorrito de caña con ruda en la tierra o en una maceta en señal de ofrenda a la Pachamama, acompañando el gesto con un pedido de prosperidad, salud y protección para el hogar.
Preparación y vigencia de la costumbre
La preparación tradicional requiere que la ruda macho se deje macerar en la caña dentro de una botella de vidrio durante al menos un mes, aunque muchos acostumbran guardarla de un año para otro para acentuar su sabor y sus propiedades.
Pese al paso del tiempo y los avances de la vida urbana, el ritual mantiene una vigencia notable en barrios, comercios y hogares, consolidándose no solo como una creencia curativa, sino como un símbolo de identidad cultural que une el pasado ancestral con el presente.
