Alumnos de 25 de Mayo convierten los excedentes de su huerta en harinas y productos naturales
Estudiantes de la Escuela Agroindustrial de Las Casuarinas desarrollaron una propuesta que permite aprovechar frutas y verduras que antes se descartaban. El proyecto también les brinda experiencia en producción, comercialización y prácticas vinculadas al mundo laboral.
Una iniciativa nacida en la Escuela Agroindustrial 25 de Mayo busca darle valor a los productos que surgen de su propia huerta y que, por distintas razones, no llegan a utilizarse para el consumo habitual.
El proyecto “Harinas Saludables” comenzó cuando docentes y estudiantes detectaron que parte de las frutas y verduras cosechadas quedaban como excedentes. Frente a esa situación, decidieron buscar una alternativa que permitiera conservar esos alimentos y transformarlos en nuevos productos.
Así comenzaron las experiencias de deshidratación y molienda que con el tiempo dieron lugar a una amplia variedad de harinas y polvos vegetales.

Una idea que creció con el apoyo de un concurso
Los primeros intentos se realizaron con un horno convencional, aunque las dificultades técnicas hicieron que los estudiantes tuvieran que buscar nuevas soluciones.
La posibilidad llegó en 2024, cuando la institución presentó la propuesta en una convocatoria de Aprendizaje Basado en Proyectos organizada por la Fundación Banco San Juan y la Fundación Petersen.
El proyecto obtuvo el primer puesto y recibió aproximadamente 2 millones de pesos. Con ese dinero, la escuela adquirió un horno deshidratador industrial que permitió mejorar considerablemente el proceso.
El nuevo equipamiento posibilitó trabajar con temperaturas y tiempos controlados, evitando algunos de los inconvenientes que aparecían durante las primeras pruebas.
Acelga, remolacha, membrillo y mucho más
Con el avance del proyecto, los estudiantes lograron elaborar productos a partir de diferentes frutas y verduras.
Entre las producciones aparecen harinas de acelga, espinaca, remolacha, zanahoria, repollo, habas y membrillo. También desarrollaron polvos de ajo y cebolla, además de otras alternativas destinadas a utilizarse como saborizantes.
Según explican desde la escuela, los productos se elaboran sin conservantes ni colorantes y las variedades desarrolladas son libres de gluten.
El membrillo ocupa un lugar destacado dentro de la producción. Su transformación en polvo permite utilizarlo en diferentes preparaciones y también experimentar con procesos para volver a convertirlo posteriormente en una preparación similar al dulce tradicional.
Los alumnos también aprovecharon los polvos de acelga y espinaca para elaborar fideos de color verde, mientras que la remolacha y la zanahoria permiten incorporar tonalidades naturales a distintas comidas.

Tecnología y aprendizaje práctico
La propuesta reúne a estudiantes de las dos orientaciones que ofrece la institución: Producción Agropecuaria y Tecnología de los Alimentos.
De esta manera, los jóvenes participan de todo el circuito productivo. Algunos trabajan en las tareas vinculadas a la huerta y la obtención de las materias primas, mientras que otros intervienen en la transformación de los alimentos.
El proceso incluye además actividades como el diseño de etiquetas, el fraccionamiento y el envasado.
La experiencia permite que los alumnos conozcan de primera mano cómo funciona un pequeño proceso industrial y que puedan aplicar los conocimientos adquiridos durante su formación técnica.
Los productos también se comercializan
La producción no queda solamente en el ámbito educativo. Parte de las harinas y polvos elaborados se comercializa en ferias y en la propia fábrica de la escuela.
Los ingresos obtenidos por las ventas son destinados nuevamente al proyecto. Con esos recursos se compran envases, etiquetas, insumos y materias primas que no están disponibles en la huerta durante determinadas temporadas.
De esta manera, el emprendimiento busca sostenerse y continuar creciendo a partir de sus propias ventas.
Una herramienta para el futuro de los estudiantes
Además de reducir el desperdicio de los productos de la huerta, la experiencia tiene un fuerte componente formativo.
Los estudiantes de los últimos años realizan prácticas profesionalizantes relacionadas con las diferentes etapas de producción. Este contacto con tareas concretas les permite sumar conocimientos que pueden ser útiles al momento de buscar una salida laboral.
Desde la institución señalaron que algunos de los egresados que participaron del proyecto ya se encuentran trabajando en empresas y establecimientos fabriles de la zona.

Un proyecto que trascendió las fronteras de 25 de Mayo
El trabajo de los estudiantes también recibió reconocimientos fuera del departamento.
La propuesta fue presentada en distintos encuentros y logró clasificar a las Olimpíadas Nacionales del INET, donde la institución sanjuanina obtuvo una distinción de “Destacado” y una mención especial.
Además, el proyecto llegó a la Feria Nacional de Ciencias en Capital Federal, donde despertó el interés de quienes conocieron la propuesta y la metodología utilizada para transformar frutas y verduras en harinas y polvos.
Con nuevos productos en desarrollo y el acompañamiento de docentes y directivos, los estudiantes continúan trabajando para ampliar una iniciativa que combina educación técnica, innovación y aprovechamiento de los recursos de la huerta escolar.

