POLICIALES

Alerta en la Fuerza: conmoción en la Policía de San Juan tras la muerte de tres efectivos en lo que va del año

Ante los trágicos desenlaces, la División Salud Integral refuerza sus protocolos de intervención. El foco está puesto en la capacitación de los mandos medios, la detección temprana de señales de alerta y el fortalecimiento de la escucha activa en un ambiente de trabajo de alta presión.

La noticia del fallecimiento de una agente de la Policía de San Juan este último domingo no es un hecho aislado, sino que ha vuelto a poner sobre la mesa una problemática profunda y silenciosa: la salud mental dentro de las fuerzas de seguridad. Con tres suicidios consumados en los primeros seis meses de 2026, la institución se encuentra bajo un intenso proceso de revisión de sus mecanismos de contención y prevención.

Desde la División Salud Integral, dependiente del Departamento de Salud Policial, reconocen que la preocupación es máxima. La subcomisaria Victoria Franchi, responsable del área, explicó que el abordaje del riesgo suicida es una prioridad operativa y humana dentro de la fuerza.

La estrategia: prevenir desde el entorno cotidiano
El protocolo actual de la Policía de San Juan apunta a descentralizar la prevención. El eje central no es solo la atención en un consultorio, sino la capacitación constante a los jefes policiales.

“La idea es que se abra la escucha activa y ver esos factores de riesgo entre los compañeros”, sostienen desde la División.

La institución busca que aquellos que supervisan el trabajo diario tengan las herramientas para identificar cambios conductuales sutiles, a menudo confundidos con estrés laboral o fatiga:

Irritabilidad sostenida: Cambios drásticos en el temperamento.

Descuido personal: Desatención en el uniforme o la higiene.

Factores externos: Problemas económicos, familiares o sociales que impactan en el rendimiento y estado de ánimo del efectivo.

Cuando un superior detecta alguna de estas señales, se activa de inmediato un dispositivo de intervención donde intervienen psicólogos y trabajadores sociales para contener al agente antes de que la crisis escale.

Un sistema de contención en red
El proceso de acompañamiento no termina en el individuo. Según detalló la subcomisaria Franchi, el protocolo incluye entrevistas recurrentes con psiquiatras y psicólogos de la fuerza y, fundamentalmente, la vinculación con el entorno familiar. El objetivo es tejer una red de contención sólida que rodee al agente en sus horas fuera de servicio.

Si bien en muchos casos la asistencia llega a través de derivaciones de las dependencias donde prestan servicio, la División Salud Integral destacó un dato positivo: cada vez más efectivos se acercan de manera voluntaria a pedir ayuda, rompiendo poco a poco con el estigma histórico de que buscar asistencia psicológica es un signo de debilidad dentro de la carrera policial.

¿Dónde buscar ayuda?
La problemática del suicidio en las fuerzas requiere de una respuesta permanente. La institución enfatiza que sus consultorios en el edificio de la ex Comisaría de la Mujer atienden a diario, mientras que fuera de los horarios administrativos existen sistemas de guardia de emergencia para situaciones críticas.

A nivel provincial, el CISEM 911 mantiene un equipo especializado disponible las 24 horas, los 365 días del año. Este espacio no solo brinda asistencia a la comunidad, sino que también funciona como una red de contención vital para el personal policial que atraviesa momentos de crisis o vulnerabilidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *