Ajuste de cuentas vecinal en Santa Lucía: el violento secuestro por el robo de un televisor sale de Flagrancia por su complejidad
El juez Carlos Lima declaró la incompetencia del fuero especial tras un planteo de las defensas. Las víctimas fueron emboscadas, golpeadas, amenazadas con armas de fuego y la mujer sufrió el arrancamiento de su cabello. Los dos detenidos seguirán presos en el sistema penal ordinario.
La brutal entradera y secuestro coactivo ocurrida el pasado 29 de junio en el Barrio Los Olivos, en el departamento de Santa Lucía, dio un giro clave en los tribunales sanjuaninos. El juez de Garantías, Carlos Lima, hizo lugar al planteo de los abogados defensores y declaró la incompetencia del sistema de Flagrancia, remitiendo el expediente al sistema procesal penal ordinario (acusatorio) debido a la enorme complejidad de los delitos imputados y la cantidad de pericias pendientes.
A pesar del cambio de fuero, los dos principales acusados, Alfredo Nicolás Molina y Alberto Emanuel Castro, continuarán bajo prisión preventiva mientras avanza la investigación por una catarata de delitos agravados que van desde la privación ilegítima de la libertad hasta el robo en banda.
Una emboscada armada por sospechas de robo
La reconstrucción efectuada por el Ministerio Público Fiscal detalla escenas de extrema violencia urbana. Todo comenzó a las 17:56 horas, cuando Gustavo Andrés Galleguillo Muñoz y su pareja, Micaela Belén Lucero, bajaban de un auto de aplicación cerca de su complejo de departamentos en calle René Favaloro. Allí fueron rodeados por una patota de entre siete y ocho personas que les exigían a los gritos la devolución de un televisor presuntamente robado a una vecina.
La situación escaló rápido cuando dos hombres se adelantaron esgrimiendo una pistola 9 milímetros y un revólver cromado. Tras efectuar disparos al aire y hacia las víctimas, la patota se dividió:
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Ataque a la mujer: Un grupo de mujeres rodeó a Lucero. La golpearon con saña, le revisaron los bolsillos, le robaron su celular Redmi 14 y le arrancaron mechones de cabello, causándole un fuerte traumatismo estresante y cervicalgia.
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Secuestro del hombre: Galleguillo fue tomado del cuello y obligado a punta de pistola a ingresar a su propio departamento a través de una ventana. Los agresores lo golpearon reiteradamente en la cabeza con las culatas de las armas para exigirle que entregara el aparato. Tras encender la luz y constatar que el televisor Philips de 32 pulgadas del joven no era el robado, continuaron las amenazas de muerte.
El escape: Mientras la mujer pedía auxilio con el teléfono de un vecino, el hombre logró encerrarse en el baño de la vivienda y llamar al 911, lo que precipitó la llegada de la policía.
Escondidos bajo la cama de una vecina y con ropa ensangrentada
Al arribar el personal de la Comisaría 29ª, uno de los atacantes logró huir en moto, pero Molina y Castro invadieron por la fuerza el departamento contiguo, propiedad de Tamara Sarmiento, quien se encontraba sola con sus hijos. Los delincuentes se atrincheraron en una habitación de la planta alta.
Con el aval de la dueña de casa, los uniformados ingresaron y lograron reducirlos. El escenario de la captura fue contundente: debajo de una cama se secuestró una campera y zapatillas con manchas de sangre que uno de los detenidos se había quitado para intentar camuflar su fisonomía.
Aunque las armas de fuego no aparecieron en el lugar, la Policía logró incautar una pesada carga probatoria:
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2 cargadores de pistola calibre 9 milímetros repletos de municiones.
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7 vainas servidas y un cartucho intacto calibre .32.
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Una hoja de cuchillo de 37 centímetros.
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El celular robado a la joven.
Gravedad de las lesiones y pesadas imputaciones
A raíz de los culatazos en el cráneo, Galleguillo sufrió tres heridas cortantes que requirieron suturas complejas, determinándose un plazo de 20 días de curación y 15 de incapacidad laboral.
El Ministerio Público Fiscal mantiene imputaciones severas. Para Alberto Emanuel Castro recaen los delitos de privación ilegítima de la libertad coactiva agravada por el número de personas, lesiones leves, robo agravado en poblado y en banda, y violación de domicilio. En tanto, Alfredo Nicolás Molina enfrenta cargos como coautor de la privación ilegal de la libertad y violación de domicilio, lo que prevé duras penas de prisión efectiva en el mediano plazo.
