ALBARDON

Entrevista a la Dra. Alejandra Leonardo tras el aniversario de la Unión Cívica Radical

La legisladora y exconcejal repasó sus inicios, el legado familiar y los desafíos del partido. Además, recordamos la histórica y conmovedora labor del expresidente Arturo Illia durante el terremoto de Caucete en 1977.

Ayer, 26 de junio, se conmemoró un nuevo aniversario de la fundación de la Unión Cívica Radical (UCR), ocurrida en 1891. Impulsado originalmente por Leandro N. Alem, este espacio político nació con la bandera de la defensa institucional, el sufragio libre y la participación democrática. Hoy, con más de un siglo de historia, sus militantes y dirigentes celebran la fecha afirmando con orgullo que los radicales son los mejores de la República Argentina, sosteniendo un legado de honestidad y compromiso cívico.

En el marco de estos festejos que tuvieron lugar en el día de ayer, la diputada provincial y exconcejal de Albardón, Dra. Alejandra Leonardo, compartió sus reflexiones sobre su trayectoria, sus referentes y el futuro del partido.

Mano a mano con Alejandra Leonardo

En un nuevo aniversario de la Unión Cívica Radical que se celebró ayer, ¿qué significado tiene para usted esta fecha y qué representa hoy el radicalismo para la sociedad sanjuanina y argentina? A.L: Para mí en lo personal, es una fecha muy movilizante porque rememora e implica poner en valor, traer a la memoria tantos años de lucha y de sostener las mismas banderas, las mismas convicciones y principios.

Sus inicios en la militancia estuvieron muy ligados a la influencia de su padre, un reconocido referente del radicalismo. ¿Qué enseñanzas le dejó y cómo marcó su vocación por la política? A.L: Es cierto que estuvieron muy ligados a mi padre, pero no por su influencia, él me enseñó a vivir como radical. Justamente eso es algo que él siempre me marcaba: “La democracia, la honestidad, la coherencia, la lucha contra la corrupción, el federalismo, la división de poderes, se aplican no sólo en un cargo público sino en todos los órdenes de la vida”. Mi vocación por la política sí nació a su lado, porque me enseñó que cuando uno quiere cambiar algo, tiene que involucrarse y comprometerse. La política es una maravillosa herramienta de transformación social, si sabemos anteponer el interés colectivo y despojarnos de individualismos.

Usted fue concejal del departamento Albardón y hoy ocupa una banca como diputada provincial. ¿Qué aprendizajes le dejó su paso por el Concejo Deliberante y cómo los aplica actualmente en su labor legislativa? A.L: La labor que se desarrolla en el Concejo Deliberante no es igual que la de la Legislatura, aunque ambos son poderes legislativos. La amplitud de temáticas que se pueden abordar desde la Legislatura provincial es muy importante y atraviesan a toda la comunidad sanjuanina.

A lo largo de la historia de la UCR hubo grandes dirigentes. ¿Cuál considera que es la figura que más la inspira? A.L: Sin lugar a dudas, Raúl Alfonsín y Arturo Illia. Son los referentes que más han marcado mi vida por la solidez de sus convicciones y el fervor con el que las defendieron.

Mirando hacia el futuro, ¿qué desafíos cree que tiene hoy la UCR para volver a fortalecer su vínculo con la ciudadanía? A.L: El mismo de siempre: “Militar, militar y militar… por la democracia, los derechos humanos, el federalismo y la república”.

El legado vivo: Arturo Illia y su acto de grandeza en San Juan

Mencionado por la diputada Leonardo como uno de sus máximos referentes, el expresidente Arturo Illia es recordado en la historia argentina como el máximo ejemplo de austeridad y honestidad republicana. Tras jubilarse sin dinero y renunciar a sus privilegios, Illia demostró que su vocación de servicio estaba intacta durante uno de los momentos más oscuros de San Juan: el terremoto de Caucete de 1977.

Tal como ocurrió en 1944, el sismo despertó una ola de solidaridad nacional, y el Dr. Illia no dudó en viajar por su cuenta para asistir a los damnificados.

Un médico más en el hospital

Días después de la catástrofe, los radicales de Caucete recibieron una noticia que les costaba creer: alguien había visto bajar al expresidente de un colectivo urbano proveniente de la Ciudad de San Juan.

Tras buscarlo por la municipalidad y las radios locales sin éxito, lo encontraron donde más se lo necesitaba: en el hospital de Caucete, con el guardapolvo arremangado y atendiendo pacientes gratuitamente.

“Amigos, no he venido a cumplir funciones para el partido, vengo como médico a colaborar con la ciudad afectada, no los he querido molestar, así que no se hagan problemas, yo estoy bien acá”, les respondió Illia a los atónitos militantes que fueron a buscarlo.

El viaje en colectivo y el reconocimiento

Esa misma noche, Illia compartió una cena humilde con los correligionarios locales. Aún con el guardapolvo puesto y su maletín en mano, relató cómo había llegado. Viajó en un colectivo urbano de línea, parado debido a la cantidad de pasajeros, hasta que un hombre lo reconoció: — “Por favor, Presidente, tome asiento”, le dijo el pasajero. Al llegar a Caucete, Illia simplemente preguntó dónde quedaba el hospital y se puso a disposición.

El expresidente se quedó más de un mes en San Juan prestando sus servicios médicos ad honorem y asistiendo a los heridos dondequiera que lo llamaran, dejando una huella imborrable de humildad y humanidad que, hasta el día de hoy, enorgullece a quienes afirman que dirigentes de esta talla son los que engrandecen a la República Argentina.

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