Una menor de 8 años fue asistida de urgencia y se encuentra fuera de peligro gracias a la inmediata coordinación entre la Policía y el sistema de salud.
Una noche que transcurría con total normalidad en el barrio Campo de Batalla, en la localidad de Carpintería, se transformó en una verdadera carrera contra el tiempo cuando una niña de 8 años sufrió la picadura de un alacrán. El hecho ocurrió el lunes 5 de enero y puso a prueba la rápida capacidad de respuesta de la familia, la Policía y el personal de salud.
Todo comenzó cuando la menor manifestó un fuerte dolor en una de sus piernas. Al advertir la gravedad de la situación, su padre intentó trasladarla en motocicleta hacia el hospital más cercano, pero una falla mecánica impidió el traslado. Ante la urgencia, la madre de la niña, María Celeste, solicitó ayuda a efectivos policiales motorizados que se encontraban en la zona del Cruce de los Andes.
De inmediato se desplegó un operativo de emergencia con la intervención de personal de la Comisaría 7ª, encabezado por el cabo primero Federico Heredia y la agente Jesica Flores, junto a una ambulancia del servicio de emergencias 107. El móvil sanitario fue escoltado hasta el Hospital de Pocito, garantizando un traslado rápido y seguro.
En el nosocomio, la niña recibió atención médica inmediata, con la aplicación de suero y el antiveneno correspondiente. Los profesionales destacaron que la rapidez con la que se actuó fue determinante para evitar complicaciones graves. Tras permanecer una noche en observación, la menor fue dada de alta, aunque horas después debió reingresar por presentar dolor intenso y debilidad.
Los estudios realizados detectaron alteraciones en los glóbulos blancos, por lo que se decidió mantenerla bajo estricto control médico hasta lograr su estabilización. Finalmente, la niña evolucionó favorablemente, se encuentra fuera de peligro y continúa con seguimiento ambulatorio.
La familia expresó su profundo agradecimiento al personal policial, de enfermería y médico, subrayando que el trabajo coordinado fue clave para el desenlace positivo. Asimismo, aprovecharon la ocasión para alertar a la comunidad, especialmente en zonas rurales, sobre la frecuente presencia de alacranes y la importancia de actuar con rapidez ante cualquier picadura.
Una madrugada cargada de angustia terminó con alivio y esperanza, demostrando una vez más la importancia de la respuesta inmediata y el compromiso de los servicios de emergencia.






