La transición del servicio de agua potable a manos de Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE) todavía no logra mitigar las deficiencias de una infraestructura que, según los propios residentes, padece fallas estructurales desde hace años. Vecinos de diversos sectores compartieron el difícil día a día de convivir con un servicio deficiente.
MAPA DE LA ESCASEZ: SIN PRESIÓN Y TANQUES VACÍOS
El reclamo que más se repite es la extrema falta de presión. En sectores como Villa Luján, los vecinos advierten que el suministro es crítico desde el inicio de la semana; si no cuidan el consumo de forma estricta, se quedan sin agua en el interior de sus viviendas alrededor de las 19:00 hs.
Situaciones similares atraviesan los residentes de la zona de Lozano y Arévalo, quienes deben esperar a la madrugada para realizar tareas básicas como lavar ropa, ya que durante el día el agua no tiene fuerza suficiente para subir a los tanques.
En el Barrio César Elizalde, la situación llega al límite de la subsistencia. Los habitantes de las viviendas ubicadas al final del barrio denuncian que el agua llega tarde, cerca de las 11:00 hs, y con un caudal tan mínimo que solo pueden llenar baldes.
Por su parte, en Calle España, la indignación es total: aseguran llevar semanas sin servicio.
PÉRDIDAS EN LA VÍA PÚBLICA: EL AGUA QUE FALTA EN LAS CASAS, SOBRA EN LAS CALLES
Mientras muchos hogares sufren la sequedad de sus grifos, la desidia se hace visible en el espacio público. Sobre calle Tucumán, frente a Villa Evita, se reportan pérdidas de agua de gran magnitud que han socavado el terreno, generando verdaderos “cráteres” en el pavimento.
“Da bronca ver que hay gente sin agua y, al mismo tiempo, cómo se pierde en la calle”, expresaron vecinos autoconvocados.
Además, señalaron que la asistencia mediante camiones cisterna es irregular. En algunos sectores denuncian que durante esta semana no han recibido asistencia de OSSE, dependiendo exclusivamente de envíos municipales que resultan insuficientes para la demanda actual.
UN RECLAMO QUE LLEVA AÑOS
A diferencia de otras ocasiones donde se atribuyeron los cortes a contingencias climáticas o roturas puntuales, los vecinos coinciden en que Albardón arrastra este problema desde hace años. La falta de inversión y el crecimiento poblacional sin la correspondiente actualización de las redes han convertido la escasez de agua en una constante durante los meses de verano.
La comunidad se mantiene en estado de alerta e insta a los responsables administrativos a finalizar los trámites de traspaso de la unión vecinal para que OSSE asuma la responsabilidad operativa total, con la esperanza de que esto marque el fin de décadas de reclamos sin respuestas.
La situación continúa siendo seguida de cerca barrio por barrio, con el objetivo de visibilizar el reclamo y exigir soluciones concretas para garantizar el acceso a un servicio básico como el agua potable.






