De Rawson a Boca: la historia de Benjamín Tello, el joven sanjuanino que cumplirá su sueño en el Xeneize
Tiene 16 años y acaba de dar uno de los pasos más importantes de su carrera: fue fichado por Boca Juniors y continuará su formación en la pensión del club. Detrás de este logro hay una familia humilde de Rawson, mucho esfuerzo y años de sacrificios.
En el barrio Franklin, en Rawson, la alegría es difícil de ocultar. La familia Tello vive con orgullo el presente de Benjamín, el futbolista sanjuanino de 16 años que fue incorporado por Boca Juniors y ya se encuentra en la pensión del club para continuar con su carrera.
Su papá, Alejandro Tello, trabaja como albañil y realiza changas de metalúrgica cuando surgen oportunidades. Al hablar de su hijo, no puede esconder la emoción. Para él, el fichaje representa mucho más que una oportunidad deportiva: es el resultado de años de acompañamiento, sacrificios y perseverancia.
“Siempre traté de sacarle presión. Le decía que si quedaba, bien, y si no, no pasaba nada. Él siempre iba a seguir siendo mi hijo”, contó Alejandro al recordar cómo acompañó a Benjamín durante cada prueba y cada desafío.

El vínculo del joven con la pelota comenzó desde muy chico. Sus primeros pasos fueron en el baby fútbol de Los Picantes de La Bebida. Más tarde pasó por una escuelita de Unión de Villa Krause y luego llegó a las divisiones inferiores de Trinidad, donde continuó desarrollándose como jugador.
Pero el camino hacia Boca no fue sencillo. Antes de conseguir un lugar en el Xeneize, Benjamín tuvo que superar distintas pruebas. Una de ellas fue en Talleres de Córdoba, donde finalmente no quedó seleccionado.
Para la familia fue un golpe duro, especialmente para el adolescente. “Fue complicado levantarlo anímicamente. Lo golpeó mucho, pero siempre estuve al lado de él como un compañero”, recordó su padre.

También hubo otra posibilidad en un club importante de Buenos Aires, pero la situación económica terminó siendo un obstáculo. El club no podía ofrecerle alojamiento y la familia debía afrontar el costo de un alquiler.
“Yo trabajo en albañilería, hago algo de metalúrgica y el trabajo está muy bajo. Soy un changarín que se gana la plata en el día a día. Son gastos que uno no puede solventar. Lamentablemente eso te frena”, explicó Alejandro.
A pesar de las dificultades, la familia nunca abandonó el objetivo. En más de una ocasión tuvieron que buscar alternativas para reunir el dinero necesario, incluso recurriendo a tarjetas prestadas o endeudándose para pagar viajes, indumentaria deportiva y otros gastos vinculados a la carrera del joven.

Benjamín también tuvo que hacer sus propios sacrificios. Mientras sus amigos disfrutaban de cumpleaños o salidas, muchas veces él elegía descansar temprano para estar en condiciones de jugar al día siguiente.
Para Alejandro, acompañarlo en este recorrido también fue una manera de compartir una pasión familiar. “Desde que empezó lo acompañé porque el fútbol siempre fue nuestro cable a tierra. Yo jugué toda la vida y compartir eso con él fue algo muy especial”, expresó.
Ahora, con Benjamín instalado en la pensión de Boca, la familia atraviesa una mezcla de felicidad y nostalgia. Su llegada al club cumple un sueño, pero también significa tenerlo lejos de casa.
“Mi señora siempre me decía que después de lo de Talleres Dios le tenía algo mejor, y así fue. Estamos felices porque se lo ganó con esfuerzo”, contó Alejandro.

Sin embargo, la distancia ya empieza a sentirse en el hogar familiar. “Somos una familia muy unida. Entrás a la habitación y está su cama, pero él ya no está. Él gana y nosotros también, pero yo pierdo el tacto, el estar con mi hijo”, relató su padre.
Aun así, Alejandro entiende que este es el momento de acompañar a Benjamín desde otro lugar y permitirle perseguir su objetivo. “Cuando ves que todo el esfuerzo valió la pena, entendés que hay que dejarlo volar. Este sueño es de él, pero también es un poquito de todos nosotros”, sostuvo.
La historia tiene además un condimento especial: toda la familia Tello es hincha de Boca. Por eso, ver a Benjamín con los colores del club que aman representa una emoción todavía mayor.
“Nos llena de emoción. Nosotros estamos enfermos por Boca”, cerró Alejandro, con el orgullo de un padre que sabe que su hijo acaba de comenzar uno de los capítulos más importantes de su vida futbolística.

FUENTE Y FOTOS: TIEMPO DE SAN JUAN
