El Colegio San Francisco prohibió el uso de celulares y los alumnos volvieron a los juegos de mesa en los recreos
La medida rige para el nivel secundario en Capital. Los teléfonos deben permanecer apagados en las mochilas y solo se permiten con autorización previa de los docentes para fines pedagógicos.
Con el objetivo de fomentar la convivencia escolar y reducir la distracción que generan las pantallas, el Colegio San Francisco de Capital implementó una estricta restricción al uso de celulares para sus 543 alumnos de nivel secundario. La medida, enmarcada en la denominada “pedagogía del cuidado”, comenzó a regir esta semana tras un trabajo previo en conjunto con las familias.
Leticia Monla, directora de la institución, explicó que el plan busca mitigar los conflictos generados por redes sociales y recuperar la concentración en el aula. El protocolo establece que, al tomar asistencia por la mañana, los preceptores indican a los estudiantes apagar y guardar los teléfonos en sus mochilas durante toda la jornada.
Si un estudiante incumple la norma, el dispositivo es retenido y depositado en una bolsa rotulada en la dirección. Únicamente los padres o tutores pueden acudir a la escuela para retirarlo de forma presencial.
No obstante, la regla contempla excepciones: si un docente requiere el uso del teléfono para una investigación o trabajo en la plataforma digital, debe notificarlo con antelación a las autoridades y a los padres a través de la vía institucional.
Las autoridades destacaron el impacto positivo en los primeros días: de una matrícula superior a los 500 alumnos, la jornada con más incautaciones registró apenas 12 dispositivos. Durante los recreos, los estudiantes volvieron a conversar, intercambiar figuritas o utilizar juegos de mesa tradicionales como el tatetí.
