Vicuña proyecta hasta 25 canteras en Iglesia para abastecer las obras de Josemaría y Filo del Sol
La empresa presentó un Informe de Impacto Ambiental para avanzar con la habilitación de hasta 25 canteras de áridos en Iglesia. Los materiales serían utilizados exclusivamente en las obras de infraestructura vinculadas al desarrollo conjunto de Josemaría y Filo del Sol.
Vicuña Corp dio un nuevo paso en la planificación de la infraestructura necesaria para el proyecto minero al presentar ante la Provincia un estudio ambiental destinado a evaluar la instalación de hasta 25 canteras de áridos en el departamento Iglesia.
Según consta en la documentación, los materiales obtenidos serán utilizados exclusivamente para las distintas obras del complejo y no tendrán fines comerciales. La propuesta todavía debe atravesar el proceso de evaluación ambiental provincial antes de recibir una eventual autorización.
El Corredor Norte, uno de los principales destinos
Una parte significativa de los áridos extraídos tendría como destino el Corredor Norte, la vía que permitirá conectar Angualasto con el complejo minero. El proyecto vial ya cuenta con su propia Declaración de Impacto Ambiental y es considerado una infraestructura clave para el desarrollo de Vicuña.
Además, los materiales serán empleados en diferentes tareas, entre ellas:
- Construcción de plataformas para el montaje de instalaciones.
- Elaboración de hormigón.
- Preparación de lechos filtrantes para plantas de tratamiento de efluentes.
- Mantenimiento y acondicionamiento de caminos existentes.
- Ejecución de obras dentro del campamento Batidero.
La compañía sostiene que disponer de fuentes de áridos cercanas permitirá garantizar el abastecimiento durante las distintas etapas de construcción, operación y mantenimiento de la infraestructura.
De todos modos, la cantidad definitiva de canteras que podrán entrar en funcionamiento quedará sujeta al resultado de la evaluación ambiental y a las autorizaciones que otorgue el Gobierno de San Juan.
Qué dice el informe sobre glaciares
Uno de los puntos analizados por Vicuña fue la posible presencia o afectación de glaciares y geoformas del ambiente periglacial, protegidos por la legislación argentina.
Para realizar el relevamiento, la empresa tomó como referencia el Inventario Nacional de Glaciares de 2018 y su actualización de 2024, elaborados por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales.
De acuerdo con las conclusiones incluidas en el informe, ninguna de las áreas donde se proyectan las canteras se encuentra sobre glaciares o geoformas periglaciales, ni generaría una afectación directa sobre estos ambientes.
Sin embargo, se trata de una conclusión incluida en el estudio presentado por la compañía y que deberá ser analizada y validada por los organismos provinciales durante el proceso de evaluación.
También analizaron agua, polvo y ruido
Las zonas contempladas para las futuras canteras se encuentran dentro de la cuenca del río Blanco, integrada al sistema hídrico del río Jáchal. En el sector existen cursos de agua vinculados principalmente al deshielo, además de acuíferos utilizados para abastecer parte de las actividades del proyecto.
Respecto de la calidad del aire, el informe utilizó como referencia mediciones efectuadas durante 2024 en diferentes sectores del Corredor Norte. Los registros de material particulado respirable PM10 se ubicaron por debajo de los valores establecidos por la normativa ambiental minera.
No obstante, la propia documentación señala que no se realizaron mediciones específicas en los puntos exactos donde se instalarían las canteras.
Una situación similar se presenta con los niveles de ruido. Los datos utilizados corresponden a distintos sectores del corredor y en algunos casos se detectaron valores elevados, aunque el informe relacionó esos registros principalmente con las condiciones de viento durante las jornadas de medición.
El proyecto incluye medidas de control y cierre
El estudio presentado por Vicuña incorpora un Plan de Manejo Ambiental destinado a prevenir, reducir y controlar los posibles impactos de la actividad sobre el suelo, el agua, la flora, la fauna, el aire y el entorno social.
Entre las medidas previstas figuran controles para evitar la dispersión de polvo, gestión de residuos, manejo de hidrocarburos y monitoreos durante las tareas de extracción.
También se contemplan procedimientos específicos para responder ante eventuales derrames, manipulación de sustancias peligrosas y otras contingencias ambientales.
El plan incluye además una etapa de restauración y cierre. Una vez que las canteras dejen de ser necesarias, la empresa deberá ejecutar trabajos destinados a estabilizar y recuperar las áreas que hayan sido intervenidas.
Las 25 canteras todavía no están autorizadas
La presentación del Informe de Impacto Ambiental no significa que las 25 canteras hayan sido aprobadas. El proyecto deberá completar distintas instancias de análisis técnico y administrativo antes de que pueda comenzar cualquier actividad de explotación.
La Provincia tendrá que evaluar, entre otros aspectos, la ubicación de cada cantera, los impactos potenciales, las medidas de prevención y mitigación, los sistemas de monitoreo y las propuestas de cierre.
Una vez concluido ese proceso, las autoridades determinarán si corresponde otorgar la autorización ambiental y establecerán las condiciones que deberá cumplir la empresa.
La iniciativa forma parte de las obras complementarias previstas para el desarrollo de Vicuña, el proyecto que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol y que se perfila como uno de los principales emprendimientos de cobre actualmente en desarrollo en Argentina.
