DEPORTES

Las ciclistas sanjuaninas María José Quiroga y Magdalena Sergo regresaron de los Juegos Parasudamericanos de Valledupar con medalla

 superación y pasión que trascienden cualquier podio. En una entrevista con Bonus Deportivo, ambas compartieron el camino que las llevó a representar a la Argentina y cómo el deporte transformó sus vidas.

María José Quiroga llegó al ciclismo adaptado casi por casualidad. En 2019 participó de la Vuelta Inclusiva de San Juan y esa experiencia marcó un antes y un después: poco tiempo después fue convocada a la Selección Argentina. Desde entonces, debió reorganizar su rutina para compatibilizar los entrenamientos con su trabajo y la vida cotidiana.

“Sin el ciclismo no sería la persona que soy hoy”, aseguró, al recordar el impacto que tuvo este deporte en su crecimiento personal y deportivo.

La historia de Magdalena Sergo también está marcada por la resiliencia. Sus primeros pasos fueron en el atletismo adaptado, pero un grave accidente llegó a poner en duda la posibilidad de volver a caminar. Con el tiempo encontró en el ciclismo una nueva oportunidad para recuperar su independencia y disfrutar nuevamente del movimiento.

“Subirme a la bicicleta, sentir el aire y el viento es algo que en un momento pensé que quizás no iba a volver a hacer”, expresó con emoción.

Durante la charla también hablaron sobre el costado menos visible del alto rendimiento: la preparación mental, la presión de competir y la capacidad de recuperarse rápidamente después de una derrota.

“Hay que aprender a cambiar el chip inmediatamente”, explicó Quiroga al recordar una competencia mundialista en la que una medalla se le escapó por apenas unas milésimas.

Las dos coincidieron en que vestir la camiseta argentina representa una responsabilidad y un orgullo inmenso. Para Sergo, cada competencia internacional es una oportunidad de representar al país de la mejor manera, mientras que Quiroga reconoció que en los torneos continentales siente el compromiso de luchar siempre por los primeros puestos.

Detrás de cada logro hay horas de entrenamiento, sacrificios personales y familiares, además de una rutina que deja poco espacio para el descanso. Sin embargo, ambas aseguran que todo vale la pena, porque el ciclismo les permitió descubrir una pasión, construir amistades y encontrar una nueva forma de vivir.

Las medallas obtenidas en Valledupar son el reflejo del trabajo realizado, pero también de dos historias de perseverancia que inspiran. María José Quiroga y Magdalena Sergo demostraron que, con esfuerzo y determinación, los obstáculos pueden convertirse en el impulso para alcanzar los sueños.

 

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