Horas decisivas en el Gabinete: Javier Milei regresa al país y en el Gobierno dan por hecha la salida de Manuel Adorni
El escenario político nacional atraviesa momentos de máxima definición. Tras culminar su agenda oficial en España, el presidente Javier Milei emprendió el regreso a la Argentina a bordo del avión presidencial —con escala previa en Gran Canaria— y se espera que aterrice en Buenos Aires durante la madrugada del sábado. Apenas pise la Quinta de Olivos, el mandatario deberá resolver la crisis interna más profunda de su gestión: la inminente renuncia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la designación de su sucesor.
En los principales despachos de la Casa Rosada ya dan como un hecho consumado el alejamiento de Adorni. Desde su entorno directo aseguran que se trata de una decisión “personal” orientada a descomprimir la asfixiante presión política, judicial y legislativa acumulada en las últimas semanas.
Diego Santilli, el candidato del consenso político
El nombre que suena con más fuerza y que reúne el mayor consenso en Balcarce 50 para heredar la Jefatura de Gabinete es el del actual ministro del Interior, Diego Santilli.
La definición en favor de Santilli comenzó a acelerarse fuertemente durante la tarde del viernes. La estrategia cuenta con el aval directo de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien mantuvo reuniones clave hasta altas horas de la jornada junto al propio Santilli, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem.
Dentro del oficialismo, la figura de Santilli es leída como la opción más ordenada por varios motivos:
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Tiene una aceitada relación personal con Javier Milei y un rol central en el diálogo con los mandatarios provinciales.
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Posee una probada capacidad para conducir las negociaciones parlamentarias con los bloques aliados.
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Funciona como un punto de equilibrio estratégico entre las dos terminales de poder que discutían el rediseño del Gabinete: Karina Milei y el asesor Santiago Caputo.
La alternativa técnica: Pablo Quirno
Aunque Santilli encabeza las preferencias por su peso político, sobre la mesa de Olivos también se analiza el nombre del canciller Pablo Quirno.
A diferencia del ministro del Interior, Quirno es valorado por su perfil netamente técnico, su bajo nivel de conflictividad en la interna partidaria y su estrecho lazo de confianza con el Presidente, a quien acompañó de cerca en su reciente viaje a Madrid para reunirse con empresarios e inversores.
Las causas del desgaste: la frase de Milei y el escándalo de las tarjetas
La continuidad de Manuel Adorni al frente del esquema de ministros se tornó insostenible tras una serie de hechos sucesivos que minaron su estabilidad:
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El “respaldo condicionado” de Milei: Durante su estadía en España, el Presidente afirmó públicamente que creía en la honestidad de su jefe de Gabinete, pero advirtió de forma tajante que si la Justicia lo consideraba culpable lo “eyectaba de una patada”. En el Gobierno, la frase fue interpretada como el fin de la protección absoluta.
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Nuevas revelaciones patrimoniales: El malestar interno se profundizó tras filtrarse registros de compras realizadas desde la cuenta personal de Mercado Libre de Adorni utilizando tarjetas de crédito pertenecientes a dos funcionarios de rangos inferiores que trabajaban bajo su órbita. “Todos los días aparece algo nuevo”, reconocieron con fastidio en los pasillos oficiales.
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Parálisis en el Congreso: La presión opositora para interpelar a Adorni obligó al oficialismo en el Senado a dejar caer la última sesión —donde se preveía tratar la ley de inviolabilidad de la propiedad privada y pliegos judiciales— para evitar exponer al funcionario. Si bien en Diputados el oficialismo logró avanzar con el Súper RIGI y el acuerdo con holdouts, en la Casa Rosada admiten en privado que seguir sosteniendo al jefe de Gabinete implica un costo político demasiado alto que no se agotará en el corto plazo.
