El año 2026 comenzará con nuevos incrementos en las tarifas de los principales servicios públicos en todo el país. El Gobierno nacional oficializó subas que oscilarán entre el 2,5% y el 4% promedio para luz, gas, agua y cloacas, en el marco de su política de actualización tarifaria y reducción de subsidios.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el servicio de agua y cloacas tendrá uno de los ajustes más relevantes. A través de la resolución 53 del ERAS (Ente Regulador de Agua y Saneamiento), se autorizó a AySA a aplicar aumentos de hasta 4% mensual entre enero y abril de 2026, en reemplazo del ajuste del 1% mensual que rigió durante 2025. La medida busca compensar un atraso tarifario acumulado del 21,05%, que generó una caída estimada de ingresos de 95.000 millones de pesos para la empresa estatal.
Con la nueva escala, la factura promedio de AySA antes de impuestos será de $30.489 para usuarios de valor zonal alto, $27.689 para el valor medio y $22.248 para el valor bajo. De mantenerse el esquema previsto, las subas acumularán alrededor de un 17% en los primeros cuatro meses del año. Estos aumentos no incluyen aún el impacto de la eliminación de subsidios energéticos anunciada por el Ejecutivo.
En cuanto a la electricidad, los usuarios de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, bajo concesión de Edenor y Edesur, enfrentarán un incremento promedio del 2,5%. Para el resto del país, la actualización del precio mayorista de la energía será del 3,2%, aunque el monto final dependerá de las decisiones que adopten provincias y municipios en el componente de distribución.
El gas natural por redes también registrará subas de entre 2% y 3% a nivel nacional. Sin embargo, la principal incógnita es la quita de subsidios, ya que el precio mayorista del gas pasará de 2,95 a 3,79 dólares por millón de BTU. De concretarse plenamente este ajuste, algunas categorías y regiones podrían experimentar incrementos superiores al 10%.
Además, el Gobierno confirmó que el actual esquema de segmentación tarifaria será reemplazado por un nuevo sistema con solo dos categorías de usuarios residenciales. Los bloques de consumo subsidiado variarán según la época del año y comenzarán a regir desde el 2 de enero de 2026, lo que podría modificar de manera significativa el monto final de las facturas.
Desde el Ejecutivo sostienen que estas medidas apuntan a garantizar la sustentabilidad económica de los servicios públicos, reducir el déficit fiscal y avanzar en la desregulación del sector. En ese sentido, también se prevé que durante el primer trimestre de 2026 se unifiquen los entes reguladores de gas y electricidad en un único organismo con control parlamentario.
Con este escenario, los hogares argentinos iniciarán el nuevo año con un mayor peso de los servicios esenciales en sus presupuestos, mientras continúa el debate sobre el






