Detrás de cada emprendimiento gastronómico hay una historia, pero detrás de Harald hay una saga de resistencia, traición y, sobre todo, una fe inquebrantable en un sueño. Eduardo Oscar Vallecillo, un mecánico de profesión pero soñador de vocación, nos abre su corazón para contarnos el difícil camino que recorrió en San Juan y cómo, tras las cenizas de malas sociedades, se prepara para su capítulo final y más ambicioso en la Patagonia.
A continuación, la historia en sus propias palabras.
I. La Persona detrás del Proyecto
P: ¿Quién es Eduardo Vallecillo? ¿Cómo se definiría usted a sí mismo como persona y como empresario, y cómo cree que es percibido por las personas más cercanas a su alrededor?
R: Eduardo Oscar Vallecillo es una simple persona. Me defino como alguien sencillo y soñador, de creer en el amor, el respeto y la ética. Aclaro que mi profesión es mecánico, pero hago lo mejor en rubros desconocidos.
Me preguntan cómo empresario en mi rubro… pero en cuanto a mis personas cercanas, deberían responder ellos.
II. El Origen: San Juan y el Sueño de “La Taberna”
P: ¿Cómo y dónde nació la idea de Harald Resto Bar? ¿Cuál fue el concepto original?
R: Harald nunca fue mi proyecto principal; mi verdadero proyecto era “La Taberna”, el cual sigue siendo mi sueño en Valle Fértil. Allí está el terreno y parte de la construcción de un patio cervecero con gastronomía y pileta. Cuando eso económicamente fue inalcanzable, abrió Harald en Valle Fértil en un local alquilado.
Harald se radicó en el Valle con cerveza tirada e intentando que la gente lo acepte, con poca gastronomía, pero con un objetivo claro: que sea un lugar de amigos con acceso a todas las personas, sin importar su economía.
P: Tras tres versiones de Harald en San Juan, ¿qué desafíos o aprendizajes lo impulsaron a mudar y evolucionar el local?
R: En el primer Harald el crecimiento fue muy lento. Al año y medio, con la apertura post-pandemia, nos debimos agrandar en espacio físico. Pero ese Harald luego “no existió”, ya que mi primer socio me desliga y abre el restobar “Valhalla” en el Valle. El tercero se abre después de 8 meses en Albardón.
El aprendizaje mío es positivo al desconocer el rubro, pero en lo económico fue todo pérdida.
III. La Traición y el Quiebre Ético
P: Al iniciar un proyecto tan personal, ¿qué criterios definieron la elección de sus socios iniciales?
R: La elección de mis socios fue atípica. El primero fue por creer en una persona, y el segundo por creer en un “casi familiar”. En este caso dolió el doble, ya que se rompió parte grande de la familia (mis hijos, sobrinos y muchos más).
Y por encima de eso, yo solo fui un socio económico: usaron mi idea y mi dinero. Por sus avaricias, el primero ya no existe y del de Albardón, ni idea.
P: Entendemos que el cierre estuvo marcado por la avaricia y la falta de ética. ¿Cuál fue el punto de quiebre?
R: El quiebre de ambas sociedades fue la distancia. Como sabrán, soy de Bariloche y viajaba cada 3 o 4 meses. Por llamada y mensaje es más fácil mentir y ocultar la verdad. Es el caso del Albardón, que cambió la ética de Harald haciendo algo que no va con mi origen. No deseo por ahora nombrar ese resto bar.
P: Perder un proyecto así es un golpe emocional profundo. ¿Cómo se gestiona el duelo de ese sueño?
R: Es un golpe muy duro, pero en mí siempre está el levantarme y seguir. Los dos primeros fueron aprendizaje; el tercero fue el peor, ya que dejé de construir en Valle Fértil. Económicamente me quebró en mi proyecto final, pero no en mi vida en Bariloche.
IV. Lecciones para Emprendedores
P: Si pudiera darle un solo consejo a cualquier emprendedor, basado en su experiencia, ¿cuál sería?
R: Mi consejo a un emprendedor sería creer en ese sueño y que su mente lo estudie miles de veces. A cada error, que lo piense como a cada acierto, y que la codicia de la plata no lo nuble.
Sigo creyendo en la ética en las personas. Por un par de malos, debe haber mil buenos. ¡Yo me equivoqué!
V. El Renacer: Harald en Bariloche
P: ¿Qué lo motivó a no abandonar el nombre Harald y a revivir el concepto?
R: El no abandonar Harald es un capricho mío de saber que va a existir como lo soñé. Que la gente correcta va a estar. Y eso es público: la gente. Aclaro el significado de Harald: significa “Generoso Anfitrión”; no era un rey, aunque alguien se llamó así.
P: ¿Por qué Bariloche para este “cuarto capítulo”?
R: ¿Por qué Bariloche? Porque vivo acá y desde el comienzo el final era lograr abrirlo acá. La Patagonia ofrece una hermosa competencia sana en la gastronomía, con muchísima gente local y turista.
P: ¿Qué podemos esperar del Nuevo Harald que abrirá en febrero de 2026?
R: Harald 4to será un generoso anfitrión. Se sumarán nuevas cosas aprendidas, pero siempre basado en mi primer concepto.
P: Por último, ¿cuál es su mayor sueño con esta nueva apuesta?
R: Mi mayor sueño de esta propuesta es saber que se puede lograr. Lo que me gustaría que la gente diga al salir es: “Gracias Harald, acá encontré nuevos amigos”.
Y un párrafo especial para San Juan: Sueño con el patio cervecero “La Taberna” en Valle Fértil. Algún día quizás lo logre
Harald: La Resiliencia de un Soñador – Entrevista a Eduardo Oscar Vallecillo






