ALBARDON

Alejandra Perona, cada vez más cuestionada: ¿está capacitada para conducir instituciones que hoy acumulan problemas y reclamos?

La Federación Ciclista Sanjuanina enfrenta dificultades administrativas, renuncias y cuestionamientos por la organización deportiva. En Albardón, la asamblea por el futuro del agua quedó atravesada por explicaciones que todavía necesitan mayor claridad. Dos escenarios distintos, una misma dirigente y una pregunta incómoda: ¿quién se hace responsable cuando la gestión no está a la altura de lo que la sociedad necesita?

Hay dirigentes que, cuando una institución atraviesa una crisis, aparecen para dar explicaciones, asumir responsabilidades y presentar soluciones. Y hay situaciones en las que las preguntas se acumulan, los problemas se prolongan y las respuestas no alcanzan para despejar la desconfianza.

Alejandra Perona vuelve a quedar en el centro de la discusión. Esta vez, por los cuestionamientos que enfrenta al frente de la Federación Ciclista Sanjuanina y por los interrogantes que todavía rodean el procedimiento para realizar la asamblea de la Unión Vecinal Manuel Belgrano de Albardón.

No se trata de afirmar que ambos conflictos tengan una causa común. Son instituciones diferentes y cada una tiene sus propias responsabilidades. Pero el panorama obliga a formular una pregunta que no debería incomodar a nadie que ejerza una función dirigencial: ¿tiene Perona la capacidad de gestión necesaria para ocupar esos cargos y responder por los problemas que atraviesan las instituciones bajo su conducción?

Federación Ciclista: cuando la gestión empieza a perjudicar a los deportistas

La situación de la Federación Ciclista Sanjuanina volvió a generar preocupación. Según informó Tiempo de San Juan el 28 de octubre, el organismo no habría presentado los balances correspondientes a 2025, mientras que el mandato de Perona venció el 30 de agosto.

El mismo informe señaló que el secretario Rolando Bustos y el tesorero Marcelo Martín renunciaron en los últimos meses, que varias instituciones afiliadas no tendrían su documentación al día y que existe preocupación por el cumplimiento del calendario de ruta 2026/2027.

La pregunta es inevitable: ¿cómo se puede conducir una institución deportiva cuando existen dificultades para mantener al día su documentación y garantizar las condiciones administrativas necesarias para competir?

La ausencia de una delegación oficial sanjuanina en el último Campeonato Argentino de Pista fue otro golpe para el ciclismo provincial. De acuerdo con la información publicada, la Federación no pudo gestionar la asistencia económica para afrontar la participación porque no contaba con el certificado de vigencia necesario, debido a documentación y rendiciones pendientes.

Los ciclistas terminaron resolviendo su participación mediante gestiones individuales y ayuda de sus equipos. No es un detalle administrativo sin consecuencias: detrás de cada trámite que no se resuelve hay deportistas que ponen dinero, tiempo y esfuerzo para representar a San Juan.

Maribel Aguirre expresó su malestar por lo ocurrido y advirtió que parecía repetirse una situación que ya había perjudicado a los corredores anteriormente.

Entonces, la discusión deja de ser exclusivamente dirigencial. ¿Quién responde por los deportistas cuando la institución que debe acompañarlos no consigue resolver a tiempo sus obligaciones administrativas? ¿Por qué los ciclistas deben volver a enfrentar incertidumbre cuando lo que necesitan es planificación y respaldo?

El interrogante se vuelve todavía más incómodo ante el calendario anunciado de 14 carreras para la temporada 2026/2027. Durante la temporada anterior se habían programado 16 fechas, pero solamente se disputaron 11, según el mismo medio.

Anunciar competencias es sencillo. El verdadero desafío es garantizar su realización.

¿Renovar un mandato o demostrar primero capacidad de gestión?

El informe periodístico también señaló que el mandato de Perona venció el 30 de agosto y que la institución tiene plazo hasta el 30 de noviembre para regularizar su situación, según fuentes consultadas por ese medio. De no cumplir con los requisitos correspondientes, podría quedar expuesta a una intervención normalizadora.

En ese contexto, trascendió la posibilidad de que la dirigente busque renovar su mandato.

Y aquí aparece otra pregunta que merece una respuesta pública: ¿por qué debería renovarse la confianza en una conducción que todavía tiene pendientes administrativos y que enfrenta cuestionamientos por la organización de la actividad?

Una eventual reelección es una decisión institucional que deberá resolverse conforme a las normas correspondientes. Pero la discusión sobre la continuidad de una dirigencia no puede limitarse a nombres, alianzas o disputas internas. También debe considerar los resultados, las obligaciones cumplidas y la capacidad demostrada para resolver problemas.

La conducción de una institución exige algo más que ocupar un sillón presidencial. Exige previsión, transparencia, responsabilidad y capacidad para anticiparse a las dificultades.

Albardón: el agua también necesita respuestas

Mientras tanto, en Albardón sigue pendiente una explicación satisfactoria sobre la asamblea de la Unión Vecinal Manuel Belgrano prevista para el 13 de octubre, en la que los asociados debían analizar el posible traspaso de la red de agua potable y de la planta potabilizadora a OSSE o al organismo que se determinara.

La reunión no se concretó. Posteriormente, Perona explicó que la convocatoria debía ser realizada por el interventor de la institución.

Pero hay un antecedente que no puede ignorarse: el 5 de octubre se había informado que la dirigente presentó documentación ante Personería Jurídica para solicitar la convocatoria.

¿Qué verificaciones se hicieron antes de avanzar con el procedimiento? ¿Cuál era el impedimento administrativo concreto? ¿Por qué los vecinos llegaron a una fecha clave sin que la asamblea pudiera realizarse? ¿Quién debe dar ahora el próximo paso y cuándo se convocará nuevamente a los asociados?

Son preguntas legítimas. No demuestran por sí solas que haya existido mala fe ni permiten afirmar que alguien haya actuado deliberadamente para frustrar la reunión. Pero sí exigen una explicación más completa que una referencia general a quién debía convocarla.

El futuro de un servicio esencial como el agua potable no puede quedar atrapado en un laberinto de trámites, interpretaciones y responsabilidades que nadie termina de aclarar.

Los vecinos merecen conocer el estado real del procedimiento, los obstáculos existentes y los plazos concretos para debatir una decisión que afecta a la comunidad.

Dos instituciones, una discusión sobre la responsabilidad dirigencial

Los problemas de la Federación Ciclista y los interrogantes de la vecinal no prueban una misma falla ni permiten establecer una relación entre ambos episodios. Sin embargo, ponen sobre la mesa una cuestión central: la capacidad de quienes ocupan cargos para administrar, anticiparse a los problemas y rendir cuentas.

¿Está Perona en condiciones de seguir conduciendo instituciones que necesitan respuestas concretas? ¿Cuenta con la capacidad administrativa y el equipo necesarios para garantizar que los compromisos se cumplan? ¿Qué balance de gestión puede presentar frente a los cuestionamientos actuales?

No son ataques personales. Son preguntas sobre el desempeño de una dirigente pública y comunitaria que deben responderse con hechos.

Cuando faltan documentos, renuncian integrantes de una conducción, los deportistas reclaman garantías y una asamblea por el agua no logra concretarse, la responsabilidad dirigencial no puede reducirse a explicar cada problema por separado. También corresponde evaluar qué se hizo para evitarlo y qué medidas se tomarán para solucionarlo.

Perona tiene derecho a dar su versión, exhibir la documentación correspondiente y explicar su actuación en ambos ámbitos. Pero quienes integran las instituciones y quienes esperan respuestas sobre un servicio esencial también tienen derecho a exigirle cuentas.

Porque dirigir no es solamente anunciar calendarios, presentar solicitudes o ocupar cargos. Dirigir es cumplir, organizar, resolver y hacerse responsable cuando algo sale mal.

Y la pregunta que queda planteada es tan sencilla como incómoda: ¿está Alejandra Perona a la altura de las responsabilidades que asumió?

Las respuestas no deberían llegar mediante nuevas promesas, sino a través de documentación en regla, procedimientos claros y soluciones concretas.

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