Traba en el Senado: La Libertad Avanza no logra reunir los votos y la reforma electoral sigue paralizada
El oficialismo requiere 16 votos aliados para avanzar con la modificación del sistema electoral. Pese a las gestiones de la Casa Rosada y las rondas de negociación con gobernadores, los acuerdos continúan estancados y se agotan los plazos del calendario.
PARÁLISIS LEGISLATIVA Y ESTRATEGIA EN EL SENADO
Mientras la atención legislativa nacional se concentra en la Cámara de Diputados, en los pasillos del Senado la reforma electoral impulsada por el Poder Ejecutivo permanece frenada. La jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, delegó en la Jefatura de Gabinete de la Nación la responsabilidad de destrabar los consensos políticos con los gobernadores provinciales para reunir las mayorías requeridas.
Con un bloque propio compuesto por 21 senadores, el oficialismo necesita alcanzar un piso de 37 bancas para lograr la aprobación del proyecto, lo que le exige sumar al menos 16 votos adicionales provenientes de bloques aliados e independientes.
PUNTOS DE DISCORDIA CON LA OPOSICIÓN Y LOS GOBERNADORES
El debate de comisión permanece sin actividad formal desde el pasado 15 de septiembre. La falta de consenso radica en diferencias de fondo sobre la estructuración del proyecto:
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Postura del Ejecutivo: Insiste en la eliminación definitiva de las PASO e incluye en el mismo texto la iniciativa de Ficha Limpia.
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Propuesta de los aliados: Plantean suspender las PASO por este período y abordar Ficha Limpia en un proyecto de ley independiente.
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Desconfianza política: Distintos mandatarios provinciales expresan reparos sobre eventuales armados electorales que compitan directamente en sus distritos, citando como antecedente el lanzamiento de dirigentes libertarios en provincias como Tucumán.
TIEMPOS LÍMITE Y EL PRESUPUESTO COMO BAZA DE NEGOCIACIÓN
Frente a la inminencia de los plazos fijados por la Justicia Electoral para la organización de los comicios, la Casa Rosada proyecta una serie de reuniones individuales con los gobernadores —especialmente de cuño radical— para intentar destrabar la votación.
En este contexto de negociaciones cruzadas que involucran partidas financieras, obras públicas y candidaturas, la discusión del Presupuesto Nacional se perfila como la principal herramienta de negociación del oficialismo para reactivar el tratamiento de la reforma antes del cierre del período ordinario.
