El Río San Juan duplicará su caudal en el ciclo 2026-2027 y proyectan que los diques podrían llenarse
Un estudio de la UNSJ basado en tecnología satelital estima un escurrimiento cercano a los 1.700 Hm³ gracias a las intensas nevadas de El Niño. El excedente alcanzará para garantizar el consumo, el agro y recuperar las reservas de los embalses.
UN PRONÓSTICO HISTÓRICO PARA LA CUENCA
El panorama hídrico en san juan registrará un cambio trascendental para el ciclo hidrológico 2026-2027. Tras años de sequía extrema, los estudios elaborados por el Laboratorio de Hidrología de universidad nacional de san juan (UNSJ) confirman que el Río San Juan duplicará su caudal, con un incremento proyectado del 120% en el agua de deshielo impulsado por el fenómeno meteorológico de El Niño.
MEDICIÓN SATELITAL Y BALANCE HÍDRICO
A través de monitoreos semanales con tecnología satelital de la NASA y datos históricos de 26 años, el investigador Oscar Dölling precisó que se aguarda un valor medio de escurrimiento de 1.653 hectómetros cúbicos (Hm³), pudiendo alcanzar un techo de 1.810 Hm³. La cifra contrasta significativamente con los 753 Hm³ registrados al cierre del ciclo anterior.
El desglose del consumo provincial contempla:
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Demanda agrícola: Fijada en un promedio de 800 Hm³. Dölling enfatizó en evitar sobrecargos para prevenir la salinización de los suelos.
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Agua potable y evaporación: Se destinan 100 Hm³ prioritarios para consumo humano y otros 100 Hm³ que se pierden por evaporación.
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Consumo básico total: Ronda los 1.000 Hm³, lo que deja un saldo libre de entre 700 y 800 Hm³.
LLENADO DE EMBALSES Y RECARGA DE NAPAS
Con este volumen disponible, la expectativa del sector hídrico es que los diques y embalses de la provincia logren acumular agua hasta alcanzar su capacidad máxima. El remanente que no sea contenido en los embalses se destinará a la recarga artificial de las napas freáticas a lo largo del cauce del río, mediante obras ubicadas entre Ignacio de la Roza y el Puente Albardón.
Aunque el patrón de nevadas en cordillera es similar al del año 2001 (cuando escurrieron 1.900 Hm³), los especialistas remarcan que la absorción inicial del suelo seco de montaña amortiguará ligeramente la bajada del agua, marcando el fin de la etapa más crítica de escasez en la región.
