Corredor Andes-Atlántico: Argentina y Estados Unidos impulsan un megaproyecto de infraestructura y energía
Argentina y Estados Unidos avanzan en un ambicioso proyecto de infraestructura denominado “Corredor Andes-Atlántico”, que busca conectar las principales zonas productivas y mineras del país con los puertos del Atlántico mediante nuevas obras ferroviarias, gasoductos, oleoductos, puertos, redes eléctricas y sistemas de conectividad digital.
El acuerdo, impulsado por los gobiernos de Donald Trump y Javier Milei, contempla financiamiento internacional para desarrollar proyectos vinculados principalmente con energía, minería, transporte y telecomunicaciones.
Uno de los ejes centrales será facilitar el traslado del gas proveniente de Vaca Muerta, en Neuquén, hacia el Atlántico y los mercados internacionales.
Un megaproyecto alrededor del gas de Vaca Muerta
Dentro de esta estrategia aparece Argentina LNG, un proyecto privado que reúne inversiones estimadas en 51.000 millones de dólares y que contempla la instalación de dos barcos fábrica para la licuefacción de gas frente al Golfo San Matías, en Río Negro.
Las unidades tendrían capacidades de entre 12 y 18 millones de toneladas anuales de gas natural licuado y, de acuerdo con las estimaciones difundidas, podrían comenzar a operar en 2031.
Durante la etapa de construcción, prevista entre 2026 y 2030, el proyecto podría generar unos 20.000 puestos de trabajo anuales, con picos de hasta 40.000 trabajadores durante los períodos de mayor actividad. En la etapa operativa se calcula que sostendría alrededor de 8.000 empleos directos e indirectos.
También se proyecta una contratación cercana a los 15.000 millones de dólares en bienes y servicios a proveedores nacionales.
Para transportar el gas desde Vaca Muerta se contempla la construcción de un gasoducto de 527 kilómetros y 48 pulgadas de diámetro, además de un poliducto destinado a los líquidos asociados y una planta de tratamiento.
El proyecto es desarrollado por YPF junto con la italiana Eni y XRG, de los Emiratos Árabes Unidos.
Estados Unidos aportaría financiamiento
El esquema contempla participación financiera estadounidense a través del EXIM Bank y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC).
Para Argentina LNG se plantea una estructura con aproximadamente 70% de financiamiento mediante crédito internacional y 30% mediante aportes de los socios.
Además, la EXIM presentó una propuesta de financiamiento por 6.000 millones de dólares, destinada a la adquisición de bienes y servicios estadounidenses vinculados al desarrollo de infraestructura y producción.
Parte de la producción futura de gas ya estaría siendo negociada. El CEO de YPF, Horacio Marín, señaló que la compañía tiene tres contratos de venta preparados, mientras que Eni y XRG también participan como compradores de parte de la producción futura.
Ferrocarriles, puertos y nuevas conexiones
El llamado Corredor Andes-Atlántico busca extender la infraestructura desde las zonas productivas del oeste hacia los puertos del este argentino.
El proyecto contempla obras relacionadas con ferrocarriles, oleoductos, gasoductos, puertos, redes eléctricas y tecnología digital.
Entre las infraestructuras mencionadas aparecen la Hidrovía, los trenes que podrían ser privatizados, como el Belgrano Cargas, y otras líneas ferroviarias. También se analiza una posible conexión ferroviaria entre Vaca Muerta y Bahía Blanca.
Hasta el momento, el documento conjunto difundido por Estados Unidos y Argentina no establece montos específicos para cada una de estas obras.
El componente digital
El plan también incluye inversiones en telecomunicaciones e infraestructura tecnológica.
Uno de los proyectos mencionados es la ampliación y modernización de la red de fibra óptica de Arsat, para la cual el Banco Interamericano de Desarrollo aporta 49 millones de dólares mediante un préstamo.
El documento también menciona inversiones potenciales en cables submarinos, centros de datos y conectividad satelital, además de la adquisición de seis millones de usuarios de telecomunicaciones en Argentina por parte de la empresa estadounidense Metrotel.
Una estrategia también vinculada a los minerales críticos
Para Washington, el proyecto apunta además a fortalecer las cadenas de suministro de recursos considerados estratégicos, entre ellos litio, cobre, petróleo y gas.
En octubre, el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau tiene previsto visitar Argentina y mantener reuniones con representantes públicos y privados. Su recorrido incluirá Buenos Aires, Jujuy y Salta, con el objetivo de identificar proyectos y posibles operaciones vinculadas al corredor.
Desde el Departamento de Estado estadounidense señalaron que se utilizarán herramientas de financiamiento para proyectos que incorporen tecnología considerada confiable y que funcionen bajo reglas de mercado.
El acuerdo también contempla el compromiso argentino de fortalecer su marco legal y regulatorio para proteger las inversiones. Como uno de los instrumentos utilizados para respaldar esa estrategia aparece el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que establece beneficios fiscales, comerciales y cambiarios de largo plazo para determinados proyectos de gran escala.
De concretarse las distintas iniciativas, el Corredor Andes-Atlántico podría convertirse en una extensa red de infraestructura destinada a conectar los recursos energéticos y mineros argentinos con los mercados internacionales a través del Atlántico.
