Un estudio advierte que las habilidades verbales de los estudiantes argentinos cayeron un 8,4% en diez años
Un análisis de la Universidad Austral reveló un preocupante retroceso en el rendimiento verbal y en el coeficiente intelectual promedio de alumnos de entre 8 y 15 años. El informe advierte además sobre una amplia brecha socioeducativa y el fuerte impacto del uso compulsivo de celulares en las aulas.
CAÍDA EN EL RENDIMIENTO VERBAL Y EL EFECTO FLYNN
Un exhaustivo informe elaborado por el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad conjuntamente con la Escuela de Educación de la Universidad Austral encendió las alarmas sobre el sistema educativo nacional al detectar un marcado deterioro en el desarrollo cognitivo de los estudiantes argentinos. A partir de la evaluación de 849 alumnos de entre 8 y 15 años realizada entre 2013 y 2023, la investigación registró una caída del 8,4% en el rendimiento verbal, acompañada por un retroceso de 3,6 puntos en el coeficiente intelectual (CI) total. El relevamiento indicó que mientras las habilidades no verbales mantuvieron cierta estabilidad, la capacidad verbal cayó de un promedio de 99,4 puntos a 91,03 en una década, lo que sugiere una reversión local del denominado “efecto Flynn” o tendencia histórica al incremento intergeneracional del CI.
Las especialistas a cargo de la medición explicaron que las competencias lingüísticas resultan la estructura medular sobre la cual se asientan la comprensión lectora, la incorporación de conocimientos abstractos, el seguimiento de consignas complejas y la estructuración del pensamiento lógico. Por este motivo, la pérdida de fluidez y riqueza verbal condiciona de forma directa el desempeño académico de los menores en todas las asignaturas escolares. Si bien las autoras aclararon que el fenómeno no responde a un factor único sino a un entramado complejo de variables sociales, familiares y pedagógicas, recalcaron la necesidad urgente de revisar los entornos de aprendizaje.
DESIGUALDAD INSTITUCIONAL Y DISTRACCIÓN DIGITAL
En el marco de la investigación, la comparación entre alumnos de 10 a 12 años pertenecientes a escuelas de gestión pública y privada de la provincia de Buenos Aires arrojó una brecha de 26,79 puntos de CI total a favor de estas últimas. No obstante, las investigadoras remarcaron que este indicador no debe interpretarse de forma lineal como una deficiencia intrínseca del sistema público, sino como la expresión de las marcadas desigualdades socioeconómicas y de contexto que atraviesan a las familias y condicionan el desarrollo temprano de los niños mucho antes de su ingreso a las aulas.
El diagnóstico se alinea con los frágiles resultados obtenidos por el país en las evaluaciones internacionales PISA, donde Argentina registra caídas sistemáticas en Lectura, Ciencias y Matemática —materia donde 8 de cada 10 estudiantes no alcanzan los contenidos mínimos indispensables—. A este escenario se suma la influencia de la tecnología: el 55,4% de los alumnos argentinos manifestó que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante las horas de clase, cifra que duplica el promedio de la OCDE y ubica al país en el segundo lugar mundial de distracción áulica por pantallas. Las especialistas concluyeron que el debate no consiste en desterrar la tecnología, sino en definir pedagógicamente qué tipo de actividad mental estimula y qué procesos de pensamiento desplaza en los alumnos.
