Vicuña podría dejar casi US$2.000 millones en San Juan durante sus primeros 10 años
El proyecto minero que integra Josemaría y Filo del Sol proyecta una facturación superior a US$51.000 millones entre 2030 y 2039. Con el esquema acordado entre la empresa y la Provincia, las regalías y el fideicomiso podrían representar unos US$1.999 millones para San Juan, a los que se sumarían otros US$250 millones para infraestructura.
El desarrollo de Vicuña podría generar un impacto económico de enorme magnitud para San Juan durante sus primeros años de producción.
De acuerdo con las proyecciones incluidas en la Evaluación Económica Preliminar (PEA) del proyecto, durante la primera década con ingresos —entre 2030 y 2039— la explotación conjunta de cobre, oro y plata alcanzaría una facturación bruta estimada en US$51.066 millones.
Sobre ese monto, el esquema económico acordado entre Vicuña y la Provincia establece una regalía del 3% sobre las ventas brutas. A esto se suma, desde el sexto año de operaciones, un aporte adicional equivalente al 1,5% de la facturación destinado a un fideicomiso de infraestructura.
Si se cumplen las previsiones actuales, ambos conceptos podrían representar aproximadamente US$1.999 millones para San Juan durante los primeros diez años de facturación.
A esa cifra debe agregarse un aporte extraordinario de US$250 millones para obras de infraestructura, que será realizado antes del inicio de la producción.
¿Cómo se repartirían los ingresos?
La estimación surge de analizar las proyecciones anuales de facturación incluidas en la PEA de Vicuña.
Para la primera década, el proyecto calcula ingresos aproximados por:
- US$24.987 millones por cobre.
- US$17.672 millones por oro.
- US$8.407 millones por plata.
En conjunto, los tres metales alcanzarían los US$51.066 millones.
Aplicando el 3% correspondiente a las regalías provinciales, el resultado sería de aproximadamente US$1.532 millones.
El fideicomiso, calculado sobre el 1,5% de las ventas brutas desde el sexto año, podría sumar otros US$467 millones.
La combinación de ambos conceptos lleva la estimación hasta los US$1.999 millones.
Un crecimiento importante hacia el final de la década
La facturación prevista no sería igual todos los años.
Para 2030, primer año contemplado en el modelo, Vicuña proyecta ingresos por unos US$2.206 millones. Hacia 2039, esa cifra treparía hasta aproximadamente US$7.138 millones.
Ese crecimiento también tendría un impacto directo sobre los recursos provinciales.
En 2030, el 3% de regalías representaría alrededor de US$66,2 millones, mientras que para 2039 solamente las regalías alcanzarían aproximadamente US$214,1 millones.
Durante los primeros cinco años, entre 2030 y 2034, las regalías acumularían unos US$598 millones.
En cambio, entre 2035 y 2039, con el crecimiento de la producción y la incorporación del fideicomiso, el aporte conjunto proyectado rondaría los US$1.401 millones.
El acuerdo con San Juan cambia la base de cálculo
Uno de los puntos centrales del entendimiento alcanzado entre la Provincia y Vicuña está relacionado con la forma de calcular las regalías.
El esquema tradicional previsto por la legislación minera nacional toma como referencia el denominado valor boca de mina, que contempla determinadas deducciones de costos antes de establecer la base sobre la cual se calcula el porcentaje.
En el caso de Vicuña, el acuerdo establece una regalía del 3% sobre los ingresos o ventas brutas, generando una base de cálculo diferente.
Además, a partir del sexto año de operaciones se incorpora un 1,5% adicional sobre las ventas brutas destinado al fideicomiso.
Esto significa que el volumen de recursos que finalmente reciba San Juan estará directamente relacionado con la facturación que consiga el proyecto.
Los US$250 millones para infraestructura
Los US$250 millones comprometidos por Vicuña constituyen un componente separado de las regalías y del fideicomiso.
Se trata de un aporte extraordinario destinado a infraestructura y que deberá concretarse antes de que comience la producción.
Por lo tanto, esos US$250 millones no están incluidos dentro de los casi US$2.000 millones calculados para el período 2030-2039.
El acuerdo contempla que esos fondos sean destinados a obras de infraestructura, entre ellas iniciativas vinculadas con aspectos viales, hídricos y de saneamiento.
Una proyección que depende de los precios internacionales
Las cifras proyectadas no representan ingresos garantizados.
La PEA utiliza determinados precios de referencia para calcular la rentabilidad y la facturación futura del proyecto. En el escenario base se consideraron valores de US$4,60 por libra de cobre, US$3.300 por onza de oro y US$40 por onza de plata.
Como los aportes provinciales están vinculados a las ventas brutas, cualquier variación importante en las cotizaciones internacionales podría modificar los ingresos finales de Vicuña y, en consecuencia, también el dinero que reciba San Juan.
La propia evaluación contempla escenarios con precios superiores, en los cuales el valor económico del proyecto aumenta considerablemente.
Una mina proyectada para 70 años
Vicuña contempla una vida minera inicial de 70 años, con una primera producción prevista para 2030.
Por eso, los números correspondientes a la primera década representan solamente una parte del impacto económico potencial del proyecto.
Si las previsiones productivas y económicas se cumplen, San Juan podría recibir durante esos primeros diez años cerca de US$2.000 millones entre regalías y fideicomiso, además de los US$250 millones de aporte extraordinario para infraestructura.
En términos generales, se trata de un flujo económico que podría convertirse en uno de los principales factores de transformación de las finanzas y de la infraestructura provincial durante las próximas décadas.
Sin embargo, todas estas cifras deben entenderse como proyecciones sujetas a la evolución del proyecto, los niveles de producción y los precios internacionales de los metales.
