Una noche especial en Calingasta: el eclipse lunar se disfrutó entre estrellas, vino y sabores locales
El fenómeno astronómico pudo observarse desde uno de los destinos sanjuaninos reconocidos por la calidad de sus cielos. La propuesta combinó observación astronómica, gastronomía, vinos y productos de la región.
El cielo de Calingasta volvió a convertirse en protagonista durante una noche que reunió astronomía, turismo y gastronomía. El eclipse lunar que pudo observarse desde San Juan fue seguido desde este departamento cordillerano, donde visitantes compartieron una experiencia que fue mucho más allá de contemplar el fenómeno.
La propuesta tuvo como escenario a la Bodega Alta Bonanza de los Andes y Almuerzo de Campo. Allí, mientras la Luna comenzaba a ingresar en la sombra proyectada por la Tierra, los asistentes compartieron una comida acompañada por vinos y productos elaborados con identidad local.

La observación continuó bajo las estrellas
Después de la medianoche, la actividad se trasladó hacia una zona cercana al cerro. Dos telescopios y un especialista en turismo astronómico permitieron seguir con mayor detalle la evolución del eclipse.
A medida que la luz de la Luna disminuía, el cielo calingastino comenzó a mostrar cada vez más estrellas. La oscuridad también permitió apreciar con mayor claridad diferentes constelaciones y otros elementos del firmamento.
Durante la actividad, el guía explicó aspectos vinculados con la observación del cielo, entre ellos la utilidad de la Cruz del Sur para orientarse, las diferencias entre estrellas y planetas y las características de algunas constelaciones.

Una Luna teñida de rojo
Uno de los momentos más esperados llegó cuando la Luna adquirió una tonalidad rojiza y el eclipse alcanzó su etapa de mayor intensidad.
La escena se completó con una propuesta gastronómica pensada para la ocasión. Los visitantes pudieron degustar tés elaborados con productos de Calingasta, una alternativa que además permitió sobrellevar las bajas temperaturas de la noche en la montaña.
De esta manera, el fenómeno astronómico se transformó en una experiencia turística integral, aprovechando las condiciones naturales del cielo de Calingasta y sumando gastronomía, producción local y camaradería.
La noche dejó así una postal particular de San Juan: una Luna eclipsada sobre el paisaje cordillerano, acompañada por un cielo cargado de estrellas y una propuesta que invitó a disfrutar el espectáculo natural desde distintos sentidos.

