SAN JUAN

De querer tocar en el Auditorio a quedar en la memoria de Calingasta: el recuerdo de un sanjuanino junto a Rubén Rada

De querer tocar en el Auditorio a quedar en la memoria de Calingasta: el recuerdo de un sanjuanino junto a Rubén Rada

Rolando García Gómez, director artístico del histórico Concierto de las Américas de 2017, recordó su encuentro con el reconocido músico uruguayo durante su presentación en el Cerro Alcázar. Destacó su humildad, generosidad y la emoción que mostró al vivir aquella experiencia en medio de las montañas sanjuaninas.

Rubén Rada dejó una huella imborrable en San Juan desde aquella presentación de 2017, cuando llegó a la provincia para formar parte del Concierto de las Américas, realizado en el imponente escenario natural del Cerro Alcázar, en Calingasta.

Uno de quienes tuvo la posibilidad de compartir de cerca aquel momento fue el artista sanjuanino Rolando García Gómez, director artístico del espectáculo y actual director del Auditorio Juan Victoria. Tras conocerse la noticia de la muerte del músico uruguayo, recordó con emoción aquel encuentro y repasó algunos detalles de la personalidad de uno de los grandes referentes de la música rioplatense.

“Me he quedado helado”, contó García Gómez al recordar el impacto que le produjo la noticia. Según relató, incluso compartió la noticia con su hija, admiradora de Rada, quien reaccionó con profunda tristeza.

Para el músico sanjuanino, el legado de Rada permanecerá fundamentalmente a través de su obra. “Nos queda el legado de su música, que es lo que lo va a mantener vivo durante muchísimo tiempo”, expresó.

El deseo de tocar en el Auditorio

García Gómez reveló que existía la intención de que Rada se presentara en el Auditorio Juan Victoria, en un formato acústico. Sin embargo, la posibilidad de incorporarlo al Concierto de las Américas abrió la puerta para llevar al artista hasta uno de los escenarios naturales más particulares de San Juan.

“Queríamos traerlo al Auditorio para hacer un acústico, y él quería venir, pero se dio la oportunidad de traerlo para el Concierto de las Américas”, explicó.

Finalmente, Rada llegó hasta el Cerro Alcázar, donde protagonizó una presentación que quedó en el recuerdo de quienes participaron de aquel evento.

La sorpresa de Rada ante el escenario natural

Uno de los aspectos que más recuerda García Gómez fue la reacción del artista uruguayo al encontrarse con el particular escenario elegido para el concierto.

Según contó, Rada estaba sorprendido por la decisión de realizar un espectáculo en un lugar rodeado de montañas y prácticamente sin infraestructura permanente.

El músico llegó incluso a comparar la experiencia con una celebración familiar. En el camarín improvisado del lugar, comentó que se sentía como si hubiera llegado a un cumpleaños de 15.

La producción del espectáculo implicaba montar prácticamente toda la infraestructura en el lugar, ya que en el Cerro Alcázar las condiciones eran muy diferentes a las de un escenario convencional.

Un artista dispuesto a adaptarse

Para García Gómez, una de las principales características de Rada fue su predisposición. A pesar de las condiciones particulares del lugar, aseguró que el artista no presentó exigencias especiales y se mostró dispuesto a adaptarse a las circunstancias.

“Díganme dónde tengo que cantar, yo voy y me adapto”, recordó que les manifestó Rada.

El sanjuanino también destacó la cercanía del músico con el público. Durante su presentación, Rada pudo interactuar directamente con las personas que habían llegado hasta el Cerro Alcázar y disfrutar de una experiencia que, según el recuerdo de García Gómez, lo hizo sentirse especialmente feliz.

Un recuerdo marcado por la humildad

Al repasar aquel encuentro, García Gómez definió a Rada como un artista de enorme conocimiento, pero también como una persona humilde, bondadosa y generosa.

Para el sanjuanino, esas características son precisamente las que distinguen a los grandes artistas y las que harán que la figura de Rada permanezca en la memoria popular.

Su paso por Calingasta quedó así asociado no solo a la música y a un escenario extraordinario, sino también al recuerdo de un artista que, según quienes compartieron aquella jornada, supo disfrutar de la experiencia y acercarse al público con naturalidad.

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