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El “tacazo” que se hizo viral: la historia de Ramiro, el joven sanjuanino que sueña con llegar lejos en el fútbol

Tiene 19 años y juega en Juventud Zondina. Su espectacular gol de taco ante Atenas recorrió las redes y llegó a medios nacionales, pero detrás de esa jugada hay una historia de sacrificio, viajes diarios y el apoyo incondicional de sus padres.

Ramiro Peralta todavía intenta asimilar la repercusión que tuvo su gol. El delantero de 19 años, que ingresó desde el banco para jugar con Juventud Zondina ante Atenas, sorprendió con una definición de taco que terminó en el ángulo y rápidamente se convirtió en una de las imágenes más comentadas del fútbol sanjuanino.

La jugada fue registrada en video y comenzó a circular por redes sociales hasta alcanzar medios nacionales. Para Ramiro, sin embargo, detrás de ese momento hay mucho más que un gol viral: hay años de esfuerzo, viajes, trabajo y el acompañamiento permanente de su familia.

Un gol que llegó en un momento clave

Juventud Zondina necesitaba sumar ante Atenas debido a su complicada situación en la pelea por mantenerse en la categoría. Ramiro comenzó el encuentro como suplente e ingresó en el segundo tiempo.

A los 31 minutos encontró la oportunidad. Recibió una pelota que bajó rápidamente, quedó de espaldas al arco y decidió resolver de taco.

“Mi idea era pegarle de espalda hacia el arco y me bajó rápido. Cuando me bajó, tiré el taco”, contó el futbolista.

La pelota terminó directamente en el ángulo. Ramiro se dio vuelta, comprobó que había convertido y salió a festejar. Incluso el arquero rival se acercó después para felicitarlo por la definición.

El video del gol, registrado por Línea de Tres, comenzó a compartirse rápidamente y llegó a medios nacionales. “Nunca pensé que iba a llegar a Olé”, reconoció el joven.

De las canchas de barrio a Primera

La relación de Ramiro con el fútbol comenzó en la Villa Don Arturo, donde se crió jugando en canchas de barrio.

Con apenas 14 años ya tuvo la posibilidad de jugar en Primera frente a futbolistas mayores. Más adelante apareció una oportunidad en Alianza, luego de que un amigo lo ayudara económicamente para que pudiera realizar las pruebas.

Finalmente quedó en el club y este año pasó a Juventud Zondina a préstamo.

Su llegada al equipo significó además modificar completamente su rutina. Ramiro vive en Santa Rosa, Pocito, y debe viajar entre 40 y 45 minutos para llegar a los entrenamientos en Zonda.

Su padre lo ayudó a comprar un automóvil para poder trasladarse y, durante el recorrido, suele pasar a buscar a otros dos compañeros para realizar juntos el viaje.

El esfuerzo de sus padres, su principal motivación

Detrás del futbolista están Héctor y Roxana, sus padres, quienes trabajan como vendedores ambulantes y tienen un pequeño puesto de juguetes en Villa Krause.

Ramiro es el menor de ocho hermanos y conoce de cerca el esfuerzo que realiza su familia. En distintas oportunidades también colaboró con sus padres en el puesto.

Por eso, cuando habla de sus objetivos deportivos, su principal sueño está relacionado con ellos.

“Primero sueño con sacar a mi familia adelante. Mi viejo y mi vieja son los que están siempre y me dan todo”, expresó.

Su padre, además, continúa acompañándolo de manera permanente. “Mi viejo me sigue a todos lados. Va a todos los entrenamientos, no se pierde uno”, contó Ramiro.

Entrenar, trabajar y volver a empezar

La rutina del delantero está lejos de limitarse al fútbol. Después de entrenar por la tarde, suele regresar a su casa cerca de las 19.30 y luego vuelve a salir para trabajar como profesor de futsal en El Cora.

Su jornada termina recién alrededor de las 23 o 23.30.

Las mañanas son uno de los pocos momentos que tiene disponibles para descansar y compartir con su mamá, aunque ahora también busca aprovechar ese tiempo para realizar entrenamientos individuales.

El joven asegura que incluso tuvo que resignar salidas y reuniones con amigos para priorizar su carrera deportiva.

Un sueño que va mucho más allá del gol viral

El gol ante Atenas puso a Ramiro en el centro de la escena, pero el futbolista sabe que al día siguiente debía volver a entrenar y continuar trabajando por su objetivo.

Incluso la camiseta con la que marcó el espectacular tanto debe regresar al club, ya que Juventud Zondina necesita utilizar la indumentaria para continuar compitiendo.

Para Ramiro, el verdadero objetivo no pasa por la fama que consiguió con aquel taco. Su sueño es llegar lejos en el fútbol y poder devolverle a su familia una parte de todo el esfuerzo y el apoyo que recibió durante estos años.

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