A cinco años del terremoto de 2021, San Juan mantiene bajo estudio las zonas con actividad sísmica
El Observatorio Sismológico de la UNSJ y el CONICET continúa detectando movimientos asociados al terremoto ocurrido en enero de 2021. Los especialistas analizan las réplicas y estudian fallas activas para comprender mejor el comportamiento sísmico de la provincia.
A cinco años del terremoto que sacudió a San Juan en enero de 2021, la zona donde se produjo aquel movimiento continúa registrando actividad sísmica. El fenómeno es seguido de manera permanente por el Observatorio Sismológico “Dra. Patricia Alvarado” de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y el CONICET.
El director del Observatorio, el geólogo Gustavo Ortiz, explicó que las réplicas que todavía se detectan permiten a los investigadores estudiar con mayor precisión las estructuras geológicas ubicadas debajo de la superficie.
El terremoto de 2021 y una zona que continúa activa
El terremoto de enero de 2021 tuvo una particularidad: ocurrió en un sector que antes del evento principal no mostraba una concentración significativa de actividad sísmica.
Luego del movimiento principal comenzó un proceso de reacomodamiento de la región, acompañado por numerosas réplicas. Ese comportamiento permitió a los especialistas identificar estructuras que no necesariamente son visibles en la superficie.
Según explicó Ortiz, la actividad sísmica asociada al terremoto todavía puede detectarse, por lo que la zona continúa siendo objeto de seguimiento científico.
El registro de estos movimientos también permite conocer cómo se comportan las fallas y obtener información sobre estructuras geológicas que permanecen ocultas bajo el terreno.
Valle Fértil, otra de las áreas bajo observación
El monitoreo de la actividad sísmica también concentra la atención en distintos sectores de la provincia. Entre ellos se encuentra Valle Fértil, donde existe una falla que registra actividad con frecuencia.
Tras el terremoto de 2021, los investigadores observaron un comportamiento particularmente activo en esa zona. El seguimiento permite determinar cómo se distribuyen los movimientos y analizar sus características y profundidades.
De acuerdo con los registros mencionados por Ortiz, aproximadamente el 80% de los sismos detectados durante un mes ocurre a más de 100 kilómetros de profundidad, mientras que el 20% restante se registra a menor profundidad.
Para los especialistas, estos últimos movimientos tienen especial interés porque los sismos ubicados aproximadamente entre 10 y 40 kilómetros de profundidad pueden estar relacionados con estructuras y fallas capaces de generar terremotos de mayor magnitud.
El comportamiento de la placa de Nazca
Otro de los aspectos que analiza el Observatorio está relacionado con los movimientos que se producen a mayor profundidad y que pueden vincularse con el comportamiento de la placa de Nazca, que se encuentra por debajo de la región y continúa desplazándose.
El estudio de estos eventos permite conocer cómo se comporta la placa en profundidad y diferenciar esa actividad de los movimientos más cercanos a la superficie.
De esta manera, el monitoreo científico busca establecer cómo se distribuye la sismicidad en San Juan, qué sectores permanecen activos y cuáles son las estructuras geológicas asociadas a los movimientos.
Prevención ante un fenómeno que no puede predecirse
San Juan y Mendoza forman parte de una región argentina con una elevada posibilidad de ocurrencia de eventos sísmicos y mayores niveles de aceleración.
Ortiz remarcó que la ciencia no puede determinar cuándo ocurrirá un terremoto, pero sí puede aportar información para mejorar las estrategias de prevención y reducir los riesgos.
El trabajo del Observatorio Sismológico, integrado por investigadores, becarios y estudiantes avanzados de Geología y Geofísica, apunta precisamente a conocer en profundidad la actividad sísmica y generar información que permita estar mejor preparados ante futuros eventos.
