A dos semanas de la tragedia del helicóptero, Valle Fértil todavía recuerda a las siete víctimas
Han pasado dos semanas desde el accidente del helicóptero ocurrido en Valle Fértil y el dolor todavía permanece entre los vecinos. La tragedia del 29 de julio, que terminó con la vida de siete personas durante un operativo de capacitación para combatir incendios forestales, dejó una profunda huella en toda la comunidad.
Con el paso de los días, la conmoción inicial comenzó a transformarse en nostalgia, recuerdos y preguntas sobre las causas del accidente.
“Estamos nostálgicos”, resumió uno de los vecinos de Baldes de Rosario al describir cómo atraviesa la comunidad este momento. Para los habitantes del departamento, aquella mañana quedó marcada para siempre.
El helicóptero se accidentó cerca de las 10.26, cuando se dirigía hacia Valle Fértil. En la aeronave viajaban el piloto Matías Valenzuela; el subjefe de la Policía de San Juan, Germán Videla; los bomberos Rubén Castro y Jorge Carbajal; el director de Protección Civil, Carlos Heredia; y los brigadistas Andrés Bosch y Rodrigo Aimetta. Ninguno sobrevivió.
Una pérdida que golpeó especialmente al departamento
La muerte de Carlos Heredia tuvo un impacto particular en Valle Fértil. El funcionario era oriundo del departamento y tenía vínculos con numerosas familias de la zona.
“Seguimos todos muy consternados, muy afectados, dolidos, preocupados”, contó un vecino de Baldes de Rosario, quien recordó que conocía la zona desde pequeño y que la tragedia todavía resulta difícil de asimilar.
“Saber qué pasó ahí nos sigue dando vueltas en la cabeza”, expresó, mientras remarcó el dolor provocado por la pérdida de las siete personas.
Para los vecinos, además del drama familiar, la provincia perdió a trabajadores con experiencia y preparación. “Es un capital humano muy grande, muy importante el que se ha perdido”, señaló.
Al referirse particularmente a Heredia, la emoción fue todavía mayor: “Era vecino nuestro, compañero, amigo, vecino, la familia, todo”.

El impacto llegó a toda la comunidad
La tragedia afectó a personas de todas las edades. Simón Cortés recordó que incluso los niños del departamento quedaron conmocionados.
“Los niños estaban tristes también. Es una tristeza muy grande hasta la fecha”, relató.
El hombre contó que el recuerdo del accidente aparece incluso mientras trabaja en el campo. Conoce el Valle de la Luna desde hace años y, al recorrer la zona, no puede evitar preguntarse qué ocurrió aquella mañana.
Entre las hipótesis que circulan entre los vecinos aparecen las condiciones meteorológicas. Cortés sostuvo que había mucha neblina durante el momento del accidente, aunque la investigación deberá establecer oficialmente qué provocó la tragedia.
La conmoción también se reflejó en las costumbres cotidianas. Durante los primeros días, según los vecinos, el silencio predominó en el departamento.
“Al principio nadie ponía música, nadie acá en el Valle”, recordó.
Nilda Elizondo también conserva un recuerdo muy fuerte de aquella jornada. Contó que pasó la tarde llorando mientras la información sobre el accidente comenzaba a conocerse.
“Yo lloré toda la tarde”, relató. La incertidumbre hizo que permaneciera pendiente del teléfono durante horas para conocer las novedades.
Con el correr del tiempo, las noticias y comentarios fueron confirmando la magnitud de la tragedia. “Y así seguimos, hasta el día de hoy. Es muy difícil pensar en lo que pasó”, expresó.

La Policía también sintió el impacto
El accidente no solo afectó a las familias de las víctimas y a los vecinos. También tuvo una fuerte repercusión dentro de las instituciones locales.
El subcomisario Matías Zárate, de la Comisaría 12ª de Valle Fértil, recordó aquellos días como un momento especialmente doloroso. Destacó además que la muerte de Carlos Heredia tuvo una dimensión particular por tratarse de una persona muy querida en el departamento.
Durante las horas posteriores al accidente, los integrantes de la comisaría recibieron muestras de apoyo de los vecinos.
“Mucha gente se acercó acá a preguntarnos cómo estábamos”, contó Zárate, quien valoró especialmente ese acompañamiento.
A pesar del impacto emocional, los servicios esenciales continuaron funcionando. La Policía mantuvo los operativos, controles de tránsito y tareas preventivas, mientras que el municipio y el hospital también siguieron con sus actividades habituales.
Fue una continuidad atravesada por el duelo. “Nos golpeó a todos en lo personal”, explicó el subcomisario.
Del dolor a la nostalgia
Dos semanas después, la tragedia todavía forma parte de las conversaciones cotidianas de Valle Fértil. Los vecinos siguen recordando a las víctimas y, especialmente, a Carlos Heredia, pero la manera de hablar sobre lo ocurrido comenzó a cambiar.
La angustia de las primeras horas lentamente dio paso a una memoria marcada por el afecto y la nostalgia.
“La gente todavía se acuerda, todavía habla de eso, pero no desde el dolor ya, sino desde la nostalgia, desde el cariño”, resumió Zárate.
En Valle Fértil, el recuerdo de aquella mañana permanece presente mientras la comunidad intenta recuperar poco a poco su ritmo habitual, sin olvidar a las siete personas que perdió.
