SAN JUAN

San Martín inauguró una plaza en memoria de Jorge Lucio Antúnez, víctima sanjuanina del atentado a la AMIA

El nuevo espacio público lleva el nombre del vecino de San Martín que murió en el atentado contra la mutual judía en 1994. La iniciativa busca mantener viva su historia y renovar el compromiso con la memoria y la justicia.

La Municipalidad de San Martín inauguró la Plaza Jorge Lucio Antúnez, un nuevo espacio público creado en homenaje al vecino del departamento que perdió la vida en el atentado contra la AMIA, ocurrido en Buenos Aires en 1994.

El acto contó con la participación de la intendenta Analía Becerra, junto a Viviana Antúnez, hermana de Jorge, y Gustavo Antúnez, su tío. También estuvieron presentes el diputado nacional Cristian Andino, la diputada provincial Marta Gramajo, el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Edgar Orozco, concejales y funcionarios municipales.

La ceremonia reunió además a representantes de distintas instituciones de la comunidad judía. Participaron Mario Sobol, en representación de la AMIA; Marina Degtiar, por la DAIA; Iaron Goransky, presidente de la Sociedad Israelita de San Juan, y miembros de su comisión directiva.

La inauguración se convirtió en un homenaje no solo a Jorge Antúnez, sino también a todas las personas que perdieron la vida en el atentado. El objetivo del espacio es preservar su memoria y transmitir su historia a las nuevas generaciones.

Con el nombre de Jorge, la plaza pasa a formar parte de la identidad del departamento y representa un mensaje permanente de la comunidad sanmartiniana en favor de la memoria, el respeto y la justicia.

La historia de Jorge Antúnez

Jorge Lucio Antúnez había nacido en San Martín y se trasladó a Buenos Aires apenas un año antes del atentado, en busca de nuevas oportunidades.

Se instaló junto a un familiar que trabajaba como encargado de un edificio en Capital Federal y comenzó a trabajar en un bar ubicado en las inmediaciones de la AMIA.

Como parte de sus tareas habituales, Jorge llevaba café a los encargados de distintos edificios de la zona. Uno de sus recorridos habituales incluía precisamente la sede de la mutual judía.

La mañana del atentado, Jorge salió del bar para realizar uno de esos pedidos, pero nunca regresó. Cuando ocurrió la explosión, su familia en San Juan comenzó a preocuparse y, ante la falta de noticias, inició una búsqueda desesperada.

Durante varios días, sus allegados recorrieron hospitales, morgues y distintos sectores de Buenos Aires con la esperanza de encontrarlo con vida.

Una semana después del atentado, los equipos de rescate encontraron su cuerpo entre los escombros, en la planta baja del edificio. Jorge había quedado atrapado por la explosión mientras cumplía con su trabajo.

La noticia significó el peor desenlace para su familia, que durante días había mantenido la esperanza de encontrarlo.

Sus restos fueron trasladados a San Juan y recibieron sepultura en el cementerio de San Martín, donde permanecen hasta la actualidad.

El ataúd llegó acompañado por símbolos vinculados a las dos tradiciones religiosas presentes en su familia: la Estrella de David y un crucifijo. Sus familiares lo despidieron en la casa de su abuela antes de darle sepultura en su departamento natal.

A más de tres décadas del atentado, la nueva plaza busca mantener presente el nombre y la historia de Jorge Lucio Antúnez, para que su recuerdo continúe formando parte de la memoria colectiva de San Martín.

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